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miércoles, noviembre 01, 2006

El Laberinto del fauno: La imaginación desobediente de Guillermo del Toro



Se orinaba en los pantalones… aún recuerda entres risas haber mirado a escondidas con su hermano algunos programas de televisión a altas horas de la noche, hasta que hizo la aparición un personaje mutante que lo hizo orinarse en los pantalones, situación que se presentaría en repetidas ocasiones propiciándole tremendas tundas por parte de su madre… esto, hasta que un día que se encontraba muerto de miedo (de los monstruos y de su madre) decidió hacer un pacto con los monstruos, si ellos le permitían ir al baño para no orinarse de nuevo en la cama, entonces él sería su amigo por el resto de su vida.
Hoy Del Toro ha cumplido esa promesa, ha tomado personajes que sólo podrían ser parte de imaginaciones desobedientes y los ha hecho sus amigos, los ha llevado a la pantalla y los ha compartido con nosotros.
La película El Laberinto del Fauno es un viaje al pasado, nos transporta al momento siguiente de la guerra civil española después de Franco, cuando todavía había movimientos rebeldes en lucha y todos pretendían ocultarlo. Es ahí cuando Ofelia, la pequeña protagonista, une la realidad y la fantasía a través de faunos, hadas, puertas, mandrágoras y monstruos.
Del Toro declara que El laberinto del fauno es un cuento a la desobediencia o que dicho de otra forma, que pretende cuestionar la obediencia en un mundo que se define constantemente por sus reglas y normas… todas ellas estrictamente creadas para ser obedecidas y nunca cuestionadas, lo que obligatoriamente nos hace pensar en la necesidad de una desobediencia necesaria y responsable que cumpla únicamente al instinto y a la razón.
El Fauno es un personaje que se gesta desde niño en la imaginación de Guillermo del Toro, quien aún recuerda que, cuando se quedaba a dormir en casa de su abuela, por la noche solía salir un fauno de un ropero viejo en la habitación, este fauno primero asomaba la cara, luego el cuerpo y más tarde las patas de cabra. Este personaje es guardado en su imaginación hasta ahora que es llevado al cine para unirlo a la naturaleza y ligarlo a la guerrilla como un personaje neutral y un tanto ambiguo que genera al mismo tiempo confianza y desconfianza, pero que es pieza fundamental para determinar el desarrollo de la historia.
Existen algunas otras constantes en las películas de Guillermo del Toro como son la fantasía y los personajes infantiles, sin duda alguna esto tiene una valiosa razón: no hay nada más poderoso que la imaginación noble y desobediente de un niño para dar vida y creación a cualquier ser fantástico creíble que bien pudiera ser un personaje amistoso o aterrante…o ambos simultáneamente. Sólo la imaginación infantil es capaz de crear y destruir; de temer y enfrentar, y de la misma forma de imaginar o no imaginar.
La invitación está abierta precisamente a las mentes arriesgadas, a las que les gusta el cine que entretiene y que es el mismo cine que abre una puerta a un mundo fantástico lleno de símbolos y significados, con mensajes que se leen entre las imágenes y los silencios para entonces compartir algunos secretos del niño desobediente que todos llevamos dentro, el que todavía suele imaginar monstruos, tener miedo y que en su lucha, en lugar de enfrentarlos… los hace sus amigos.
Al fin de todo… Guillermo entiende la magia como una responsabilidad, como un lenguaje para articular la realidad.

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