Las pocas y muchas razones que el hombre tiene para morir

lunes, febrero 12, 2007

La eterna soledad de vivir siempre al lado del camino

Me gusta estar a un lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa
me gusta abrir los ojos y estar vivo
tener que vérmelas con la resaca
entonces navegar se hace preciso
en barcos que se estrellen en la nada
vivir atormentado de sentido
creo que ésta, sí, es la parte mas pesada

En tiempos donde nadie escucha a nadie
en tiempos donde todos contra todos
en tiempos egístas y mezquinos
en tiempos donde siempre estamos solos
habrá que declararse incompetente
en todas las materias de mercado
habrá que declararse un inocente
o habrá que ser abyecto y desalmado
yo ya no pertenezco a ningún istmo
me considero vivo y enterrado
yo puse las canciones en tu walkman
el tiempo a mi me puso en otro lado
tendré que hacer lo que es y no debido
tendré que hacer el bien y hacer el daño
no olvides que el perdón es lo divino
y errar a veces suele ser humano

Si alguna vez me cruzas por la calle
regálame tu beso y no te aflijas
si ves que estoy pensando en otra cosa
no es nada malo, es que pasó una brisa
la brisa de la muerte enamorada
que ronda como un ángel asesino
mas no te asustes siempre se me pasa
es solo la intuición de mi destino

Fito Páez


Probablemente sea un engaño aquel que dice que morirnos un poco cada día
y de que algunos tengamos la cruda necesidad de embriagarnos de vida cada día.
A veces vamos pensando que la vida se nos acaba
y justo antes de entregarnos a la resignación deviene de nuevo la esperanza.

Un poco, sólo un poco de esperanza que se aferra al siguiente amanecer.
Al siguiente y al siguiente.
Y aunque aquella esperanza no es inagotable,
En secreto procuramos guardar un poco siempre para mañana.

Mientras tanto, le robamos a la noche las horas de sueño,
los extensos silencios para llenarlos de un poco de vida…
cuando se bebe y se comparte,
cuando se extraña y se olvida,
cuando se llora y se perdona…
cuando te alejas de la puta realidad para poder volver a despertar.
Y ¿a quién se le puede culpar…
de aquella extraña necesidad de enfrentar de frente a la existencia?
¿de pedirle otra oportunidad?
De tratar de intentarlo de nuevo
Y de morir de nuevo en el intento.

Sólo sé que aquella noche,
donde no nos alcanzaba el tiempo.
El ambiente se llenaba de música
que sutilmente me decía lo mismo...

Eterna soledad...
el tiempo danza en la madrugada,
y no podés dormir si están
todas las luces apagadas.

Ya se fue el tren y esta calle
nunca más será igual.
Aprendiste a tener miedo pero
hay que correr el riesgo
de levantarse y seguir cayendo.

No hay nada que perder
cuando ya nada queda en el vaso.
Y no podés saber qué fuerte
es el poder de un abrazo.

Ya se fue el tren y esta calle
nunca más será igual.
Aprendiste a tener miedo pero
hay que correr el riesgo
de levantarse y seguir cayendo.

Yo lo se que nadie te dijo
para qué todos están aquí.
Yo se la soledad, te da
un cierto confort,
no te deja mirar.

Eterna soledad,
Se que la gente busca tu consejo...

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