Las pocas y muchas razones que el hombre tiene para morir

viernes, mayo 04, 2007

Se busca chamba



En estos días he experimentado el desempleo. Bueno… el desempleo a medias, desde hace algunos años siempre he tenido dos trabajos, ahora tengo la mitad (o sea, uno), pero experimento de alguna forma esa situación a la que algunos les causa pánico, depresión y demás fobias posibles.
Supongo que conseguir trabajo es un asunto delicado, bastante complicado en el que también, por cierto… intervienen factores como la suerte, el azar, la coincidencia y demás situación extraña por la cual yo o algunos de ustedes han conseguido una chamba.
Ayer, en un momento de lucidez, comencé a mandar Currículums vía Internet. El día de hoy recibí una respuesta que seguramente fue generada automáticamente, esa respuesta contenía adjunto la información de mi CV tal cual la pueden ver los reclutadores.
Si no lo hubiera revisado cuidadosamente, no habría descubierto que entre su respuesta y mi CV había una calificación.
La mire… después, sólo pude pensar que toda mi vida laboral se había convertido en un número que probablemente no representa nada, pero al final del enlace por Internet, eso es lo que soy. Un simple número que no dice nada.
Y no piensen que mi calificación era terrible, en una escala del uno al diez la verdad es que estaría entre los que les fue bastante bien… no por eso no deja de molestarme que alguien o un sistema extraño haya decidido que valgo un número según una evaluación de dudosa procedencia.
En mi experiencia por el desempleo, han sucedido más cosas, me batearon gachamente porque “estaba sobrecalificada para el puesto y porque querían un hombre”. ¿Cómo le explicas a una mujer que quieren y prefieren a un hombre más pendejo que tú, que lo quieren aunque no esté sobrecalificado… lo quieren porque es hombre. ¿acaso eso no es una forma de discriminación? Mmmm… acotaré diciendo que no me han bateado una vez por estar “sobrecalificada”, por esa razón me han bateado la fabulosa cantidad de 3 veces.
Siempre que sucede eso pienso que es muy triste que no te den un empleo que deseas y que desempeñarías con eficiencia sólo porque puedes ser una amenaza para una empresa o para alguien en específico… aunque no me considero una baja-chambas. Además… estoy “sobrecalificada” porque empecé a trabajar muy joven, no por otra cosa. Digo… también hay que ser realistas, ¿no?
Otro de mis problemas y que además es muy curioso… es que he llegado a la edad donde tampoco te dan fácil una chamba. Encuentras que solicitan gente de 23 a 28 años… edad reglamentaria para estar en etapa de aprender y ser explotado. Y luego se brincan a puestos de 30 en adelante (no muy adelante) para puestos más importantes y ejecutivos. ¿Qué pasa con esa brecha? ¿dónde quedamos los que ya tenemos experiencia y estamos “sobrecalificados”? Nos han borrado del mapa económico-activo-laboral.
Necesito un trabajo, eso lo sé, lo sé muy bien. Quiero un trabajo que me emocione, me rete y que mientras lo haga sienta mucha satisfacción por dentro. Y Aunque yo no vaya por el mundo calificando las empresas, a los reclutadores y a los dueños de las empresas, me gustaría que alguno de ellos se planteara la necesidad de generar un espacio feliz para los que trabajamos. Ya sé…utopías baratas. Pero si alguien sabe de una chamba interesante, porfa avíseme.

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viernes, abril 13, 2007

Ignorando a la vida...



Para todos aquellos que poseen una suscripción en un diario, saben que el periódico llega siempre puntual, sin retraso. Lo cierto es que probablemente en algunas ocasiones nadie se apiade de abrirlo y leer un poco, siendo así, mucho meno sucederá recortar alguna nota de interés o algo similar. Al día siguiente el periódico del día anterior será apilado junto a todos los demás como un estorbo para el mundo, se quedará ahí y nunca más nadie leerá lo que había (o aún hay) en su interior. Supongo que así es también la vida.
Uno vive un día y al pasar la noche, aquel día que ha finalizado se queda atrás sin que vuelva y sin que suceda absolutamente nada. Nadie es capaz de detenerse en el tiempo por un instante que lo merezca. Así me gustaría que fuera la vida, con historias que merecen quedarse un poco para disfrutar de la extraña sensación de estar vivos.
Debo aceptar mi extraño fanatismo por encontrar en los periódicos esas historias extrañas que se colaron entre las malas noticias, la nota roja y el aviso de ocasión. Las recorto y las guardo porque supongo que han dicho algo de la historia. Una historia que aunque desconocida para mi, existe en algún otro lugar.
Entre estas historias me he hecho fan de algunas como la del periodista estadounidense Daniel Pearl, quien seguramente su nombre cayó arrumbado en el pilar de periódicos viejos; recuerdo también la historia de aquella niña de los ojos impresionantes que fue fotografiada por el Nacional Geographic y que después de 30 años, el fotógrafo se lanzó a la búsqueda de tan reconocido personaje.
La imagen que miran… es uno de los tantos recortes que me ha dado el periódico, he perdido la memoria de su momento exacto, pero sé que fue al finalizar una guerra, aún me gusta mirar al personaje que con la maleta en mano va en busca de la vida.
Supongo que así, también me he perdido de un par de buenas historias que se han ido para siempre. Espero algún día encontrarlas.
Hoy, en la lectura cotidiana del periódico encontré una nota de esas que sorprende y deprime… o mejor dicho, sólo reafirma.
En un experimento social (consideraría yo), Gene Weingarten, columnista del Washington Post, propuso a Josué Bell, un joven violinista calificado como uno de los mayores virtuosos contemporáneos, que se vistiera de gorra y sudadera y acudiera a tocar a las 8 de la mañana en una estación del metro en la ciudad de Washington.
El resultado es sencillo: indiferencia total. ¿A esa hora a quien le importa la música? ¿Cuántos de los transeúntes han esperado a que se haga tarde a propósito para evitar el momento para llegar a trabajar? ¿quién se detiene un poco a vivir y sentirse vivo? Realmente… ¿a quién carajos le importa un muchachito virtuoso en sudadera tocando un violín Stradivarius? Claro que a (casi) nadie… fueron unos ilusos.
El famoso joven violinista no fue reconocido en su concierto de 43 minutos (sólo lo reconoció una persona según el reportaje), reunió 32.17 dólares (más 20 que dejó el personaje que lo reconoció) y lo cierto, lo único cierto es que la gente no se inmutó y el mundo no cambio en nada.
Para concluir el artículo, re-matarlo y cerrarlo con broche de oro, el columnista hizo alarde de los millares de mensajes que recibió contándole las lágrimas que propició el reportaje y sobre las “intensas” reflexiones que consecuencia de la lectura recordaron en universo sensible que todos estamos acostumbrados a ignorar. Y aún así…creen estar vivos.
Y entonces la noticia no era que el arte se ignora en las calles, tampoco era que nadie sabe disfrutar de la buena música del violín viniendo de un joven virtuoso, la noticia real sólo me comprobaba que así como los periódicos apilados, la gente se olvida de cómo sorprenderse un día cualquiera de lo que la realidad de puede proporcionar para sorprenderlo y hacer de su día, un día diferente.
Aún siento ganas de leer y vivir de esas grandes historias, por mi… el periódico estaría llena de ellas y mi pared también.

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viernes, marzo 16, 2007

Tendría que cruzar el universo en sentido contrario por ti



Las palabras surgen a raudales como una lluvia infinita en un vaso de papel, se deslizan al pasar, desaparecen a través del universo
Charcos de tristeza, olas de alegría flotan en mi mente abierta
Nada cambiará mi mundo.


JL Y Mc

Y ante todo, ante cualquier cosa uno siempre piensa en la aceptación.

Con seguridad mañana se levantará y habrá olvidado mis palabras y las suyas, la imagen de un recuerdo y mi nombre también.

Yo mientras tanto, me levantaré saboreando un recuerdo que se diluirá con la aceptación de haberlo perdido todo también bajo la extraña resignación de que en esta vida no sucede nada.

No sucede nada hoy, ayer, ni mañana. No lo he aceptado, pero todos los demás lo han hecho por mí. Entonces sueño y en el sueño siempre suceden cosas, pero nunca nada se parece a la realidad.

Y entonces pienso que la vida se ha acostumbrado a tenernos así, en un paisaje prefabricado con los guiones hechos, con sus respectivas tramas, cada una de ellas se repite y se repite hasta el infinito cambiando un poco los nombres y sus rostros. Al final todos ellos se marchan a la cama y al día siguiente lo han olvidado todo… absolutamente todo.

Yo aún hago un esfuerzo, antes de que la vida me arrebate las cosas, abrazo con todas mis fuerzas su nombre y su recuerdo. Luego espero que la vida haga algo y luego viene la aceptación: nunca sucede nada.

Y sí. Uno puede vivir solo y hacerle frente al mundo. Uno se levanta, hace su vida y se cree muy valiente por seguir. Yo prefiero detenerme. No seguir. Pensar en la tristeza y la insatisfacción de sentir que nada sucede y que se suponía que no debería ser así. Pero parece que nadie lo ha notado, la gente ha hecho sus alianzas para sentirse menos solo y se ha engañado con sus logros. Han aceptado la tristeza, la muerte y la fe (entre muchas otras cosas). Han aceptado la vida y se la han comido como un dulce muy suave que no sabe a nada.

Había que terminar con la vida de una vez por todas. Acabar con ella de una vez.

Yo no he aceptado ir por la vida resignada a que debo perder tanto y sentirme terriblemente satisfecha. No he aceptado aún perder a la gente. No me he resignado a perder mis sueños y a que mi vida sea terriblemente obsoleta. Entonces pienso cuanto extraño esas largas charlas llenas de historias, en cuánto me hace falta mirar a los ojos a alguien y pensar… ah que bueno es que miremos al mismo lugar!

Pensé que uno no debía rendirse ante la soledad, porque carajo… hay que aceptarlo, uno es nadie si no se comparte. Debía romperle la madre a la vida.

Y el plan es muy sencillo, poner las cosas donde no sucede nada y hacer que suceda. Y entonces llenar al mundo de esas buenas historias que a veces solo suceden en los libros.

Había que cruzar el universo entero para hacerle lo contrario a la vida…obligar a que sucedan las cosas: las lágrimas, las palabras, los abrazos, los besos, las venganzas, las sorpresas, las despedidas y las bienvenidas.

Y la puta vida de mierda que se vaya al carajo. No se ha dado cuenta de lo aburrida que es y por eso merece que hoy, mañana y después… acabemos con ella.

Hoy sucedieron cosas, muchas… Que sucedan siempre más, aunque haya que cambiar el destino y con eso la historia.

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lunes, febrero 12, 2007

La eterna soledad de vivir siempre al lado del camino

Me gusta estar a un lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa
me gusta abrir los ojos y estar vivo
tener que vérmelas con la resaca
entonces navegar se hace preciso
en barcos que se estrellen en la nada
vivir atormentado de sentido
creo que ésta, sí, es la parte mas pesada

En tiempos donde nadie escucha a nadie
en tiempos donde todos contra todos
en tiempos egístas y mezquinos
en tiempos donde siempre estamos solos
habrá que declararse incompetente
en todas las materias de mercado
habrá que declararse un inocente
o habrá que ser abyecto y desalmado
yo ya no pertenezco a ningún istmo
me considero vivo y enterrado
yo puse las canciones en tu walkman
el tiempo a mi me puso en otro lado
tendré que hacer lo que es y no debido
tendré que hacer el bien y hacer el daño
no olvides que el perdón es lo divino
y errar a veces suele ser humano

Si alguna vez me cruzas por la calle
regálame tu beso y no te aflijas
si ves que estoy pensando en otra cosa
no es nada malo, es que pasó una brisa
la brisa de la muerte enamorada
que ronda como un ángel asesino
mas no te asustes siempre se me pasa
es solo la intuición de mi destino

Fito Páez


Probablemente sea un engaño aquel que dice que morirnos un poco cada día
y de que algunos tengamos la cruda necesidad de embriagarnos de vida cada día.
A veces vamos pensando que la vida se nos acaba
y justo antes de entregarnos a la resignación deviene de nuevo la esperanza.

Un poco, sólo un poco de esperanza que se aferra al siguiente amanecer.
Al siguiente y al siguiente.
Y aunque aquella esperanza no es inagotable,
En secreto procuramos guardar un poco siempre para mañana.

Mientras tanto, le robamos a la noche las horas de sueño,
los extensos silencios para llenarlos de un poco de vida…
cuando se bebe y se comparte,
cuando se extraña y se olvida,
cuando se llora y se perdona…
cuando te alejas de la puta realidad para poder volver a despertar.
Y ¿a quién se le puede culpar…
de aquella extraña necesidad de enfrentar de frente a la existencia?
¿de pedirle otra oportunidad?
De tratar de intentarlo de nuevo
Y de morir de nuevo en el intento.

Sólo sé que aquella noche,
donde no nos alcanzaba el tiempo.
El ambiente se llenaba de música
que sutilmente me decía lo mismo...

Eterna soledad...
el tiempo danza en la madrugada,
y no podés dormir si están
todas las luces apagadas.

Ya se fue el tren y esta calle
nunca más será igual.
Aprendiste a tener miedo pero
hay que correr el riesgo
de levantarse y seguir cayendo.

No hay nada que perder
cuando ya nada queda en el vaso.
Y no podés saber qué fuerte
es el poder de un abrazo.

Ya se fue el tren y esta calle
nunca más será igual.
Aprendiste a tener miedo pero
hay que correr el riesgo
de levantarse y seguir cayendo.

Yo lo se que nadie te dijo
para qué todos están aquí.
Yo se la soledad, te da
un cierto confort,
no te deja mirar.

Eterna soledad,
Se que la gente busca tu consejo...

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martes, agosto 22, 2006

El tiempo que se diluye

He descubierto que los hombres grises me siguen...
los he visto velar mi sueño y robarme tiempo mientras duermo...
contemplan mis horas de trabajo
y al final del día tengo miles de horas menos de tiempo,
han querido robarse mis sueños,
las letras que no he podido escribir...
las palabras que aún, aunque sea tarde tengo que ir a decir.
Me quieren quitar el momento en el que vivo un poco
y aunque quisieran que no me diera cuenta...
Sé que lo sé...
sé que no me iré a la cama hasta estar satisfecha...
aunque con ello muera por un insomnio involuntario.

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miércoles, octubre 05, 2005

El Atrapasueños

Sí, esas cosas de las que nadie sabe explicar para qué sirven, pero que se ven lindas, un circulo en el que se forman telarañas, que algunos traen cuentas y les cuelgan las plumas. Nadie sabe para qué sirven... probablemente yo... hasta hoy lo he entendido...
A todos se nos olvida, ¿cómo explicarlo? se te olvida soñar y se te olvidan tus sueños... se te olvidan tus sueños y parecen nunca haber existido... al nunca haber existido su capacidad de ser reales es nula. El tiempo es engañoso, suele funcionar a veces como un soma que entra por el aire y se atraganta en el cerebro... lo mitiga y lo desaparece con un poco de miedo mezclado con olvido, es como querer ir a desenterrar el tesoro y en el camino olvidar la misión.
Todo empezó, al querer escribir una carta que no tuvo el valor de ser escrita y volví a mis diarios... esos en los que se quedaron atrapados al menos díez años de mi vida. Y con dificultad recordé la razón de su existencia: no olvidar lo que era, no olvidar mis sueños, no olvidar la euforia de la juventud (cuando crees "ilusamente" que puedes cambiar el mundo, no olvidar las cosas que criticaba para no caer en la tentación de convertirme en ellas.
Ahora que lo recuerdo... me estoy muy agradecida por haberlo escrito, pues... el día que te olvidas de esas cosas, las pierdes para siempre, es como si nunca las hubieras tenido.
Y ahora, con en una lectura entre amigos, transeúntes, desconocidos y visitantes asiduos, tenemos que aceptar algo: se nos han ido algunos sueños de las manos al irnos olvidando de nosotros mismos... y casi ni lo hemos notado.
Es una mezcla del efecto tiempo y de miedo... el tiempo en su pasar no agota la posibilidad de hacer añejo el sueño y convertirlo en olvido. Y el miedo... mitigante profundo del deseo, tiene un recordatorio de no soñar demasiado, de no soñar más de lo permitido, de no desear con toda el alma algo, porque el castigo de no obtenerlo, será el rotundo fracaso, probar la mierda interior de uno mismo y tener que comerla toda, eso a nadie le gusta.
Es realmente como tener un par de alas, como las del Ícaro y nunca usarlas, por el mar o por el sol... arrastrarlas por el suelo, por el miedo... lejos siempre del mar y del sol, de los sueños que habitan en el mar y en el sol, como si fueran intocables... como si nada, ni nadie con alas pudiera desearlos.
Y un día, cualquiera de ellos, te levantas sin desear absolutamente nada que no puedas tener, por el miedo y las pesadas alas que te recuerdan nunca volar hacia tus sueños... y temes de todo aquello que quieres y dejas de quererlo, porque el miedo se te queda en el estómago y camina hacia el corazón, luego se adueña de la cabeza y se te mete debajo de toda la piel... el sentimiento es terrible, razón por la cual, dejamos de permitirnos soñar, desear, volar y algunas veces caernos.
Ahora he recordado algunas cosas que he escrito para no perderlas de nuevo... por eso hoy las he vuelto a escribir para que las lean, por si olvidaron las suyas, que traten de recordar un poco aunque les duela el corazón, hay que sacudir el miedo hasta que no quiera estar con nosotros.
Pronto he de conseguir un atrapa sueños, de esos grandes, para que pueda escribir todos mis sueños y colgarlos uno a uno entre la telaraña que se forma en el círculo, para que no me olvide de lo que me hace feliz, para que no me mienta cuando me enfrente a mis sueños, para que no se me olvide que las alas con las planeo volar no están hechas de roca y no pesan tanto como para irlas arrastrando por el piso dejando una huella inminente del camino que no han volado. Y dejaré ir las pesadillas y los miedos por el centro del atrapasueños, para que no vuelvan y no interrumpan el momento en el cual, la magia se hace sueño.

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martes, agosto 30, 2005

La metáfora del suicidio…

Acostumbrada a levantarme siempre con la idea de algo… acabé por despertarme diariamente sin idea de nada, y aquella triste enfermedad se hace costumbre. La de levantarse sin nada, sin ganas y sin sueños, sin motivos, razones o pretextos.
Una costumbre indolora, imperceptible, que parece insignificante, pero que en realidad podría significarlo todo.
Y en los ratos que tengo la mente atormentándome y con preguntas que desempolvan mis esperanzados anhelos, los de siempre, los que no han cambiado con el paso del tiempo, pensaba que un día, tal vez un día podría hacer unas maletas llenarlas de mis cosas más pesadas para ir y tirarlas desde un puente alto, dejando que se hundieran o la marea se las llevara, para seguir un camino ligera de equipaje, hacia donde mis pasos siempre quisieron andar.
Y es hoy cuando he decidido dejar muchas cosas y aventarlas por el puente, no mirar atrás, siempre adelante y arriba.
Soltar el trapecio, mi viejo y gastado trapecio. Atreverme a volar aunque viva eternamente con el vértigo clavado en el estómago.
Hoy he cometido una metáfora del suicidio y pienso que ha valido la pena dejarlo todo, por ir a perseguir un par de sueños…

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miércoles, junio 15, 2005

Con un poco de dolor

Por mis ojos se ha colado la tristeza,
hace tiempo que decidía no pasar y quedarse…
hace tiempo que no se colaba por mis ojos
hasta llegar al pecho y dolerme de nuevo.

Y mis letras no quisieran hacer alarde de masoquismo,
pero realmente la extrañaba…
y si el cuestionamiento lo permite…
¿habrá alguien que extrañe sentirse embriagado de tristeza?

El dolor no es un mal asesino,
suele ser el que se transforma en fuerza,
suele ser el que te permite la herida
y al final de todo la sanación…

Y la tristeza ajena que me he adueñado,
la misma que se ha metido por mis ojos
ha decidido quedarse, por lo menos por hoy.

Probablemente se vaya sin avisar,
pero esperaré que vuelva con el recordatorio simple
de apachurrar mi corazón hasta recordarle con un poco de dolor
que aún no ha dejado de latir.

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jueves, diciembre 30, 2004

Cambiar la historia

Hacer o deshacer… o simplemente: dejar de hacer.
Cabezas marcadas con signos caos y cabezas marcadas con significados universales que parece nadie entender. La finalidad para muchos siempre fue… cambiar el mundo, con su existencia o con su desaparición. Haber destrozado un poco del malformado universo o dejar paisajes imaginarios esparcidos por las mentes de algunos.
La costumbre encubierta de supervivencia y el olvido traspasado por el alma… el veneno cotidiano de la resignación a esperar siempre algo que no existe.
Pagar el precio por sentir el valor para levantarse e irse contra la corriente sin padecer miedo o cansancio parece ser un contrato, vender el alma sin pago, apostar el pellejo sabiendo siempre haberlo perdido.
¿Se habrán acabado los héroes? Los que cantaban con voz temblorosa, los que hablaban con firmeza y seguridad, los que dibujaban sus sueños en lienzos reales, los que realmente cambiaban el mundo…

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miércoles, diciembre 29, 2004

Un mal mortal

Con a tenue luz de un invierno frío, alguien recitaba cierto poema que me hacía perderme en un mal mortal para una persona como yo.
Hay muchas cosas en las que nunca he creído, hay muchas cosas en las que nunca creeré. Sé que cuando creo… poseo un poder maravilloso de fe que poco a poco se va desvaneciendo hasta confundirse con la realidad, algunas veces suelo olvidar aquel milagro de fe… otras tantas el coraje me vuelve una loca pensando en que nunca hay que desear tanto… porque suele ser pretencioso… a veces, las pretensiones nunca llegan a nada… son el peor fracaso de un sueño mal soñado. Otras veces (la mayoría) siento un dolor en el pecho, una herida sangrante que se abre cada vez más sin poder cerrarse…Me he prometido a mi misma… no volver a sentir ese dolor.
Y en las líneas de aquel poema, oía claramente una condena tan dolorosa como fatal.

Porque en el silencio más fino siempre he callado,
porque tantas veces he soportado el más tembloroso e insoportable silencio.
Porque lo he buscado,
y también por qué me he ido,
porque he aprendido de la metamorfosis
y en el silencio, de nuevo, he aprendido a olvidar.

Mi corazón me dice que ya no hay lugar para buscar…
que no encontraré… que pare de luchar.
Y en la locura, estoy sola, siempre sola
tratando de compartir un poco de mi alma,
fingiendo ser un superhéroe que no ha de romperse por dentro jamás.

¿Me preocupa el amor?
He vivido al día, porque no he podido hacer nada más que eso.
Y por eso siempre me estoy yendo
a todas partes, a nunca jamás y a ninguna parte.

He esperado hasta confirmar que ninguna espera será siempre suficiente,
porque probablemente la mayoría de las búsquedas sea siempre para nunca encontrar.
Y tal vez sea porque siempre busco un poco más…insaciable por dentro,
como un baúl que contiene en el fondo un abismo, un hoyo negro,
donde nunca nadie se atreverá a entrar…
donde nunca nadie podría describir lo que ahí hay.

Y probablemente estoy condenada a estar sola,
con mis serpientes como brazos,
rodeando mi cuello hasta asfixiarme.
He perdido el sueño y la esperanza
y con ello paso en vigilia con la maldición de un cocodrilo.
Evocando sueños del pasado porque mis sueños no van más allá,
no me he atrevido a soñar en futuro porque podría nunca existir…

Algunos nos llaman locos,
porque hemos perdido a dios y al diablo,
los dejamos sueltos para que se fueran al carajo.

Y no he dejado mi cueva,
y me pongo a cazar fantasmas…
del presente y del pasado.
Me he hecho amiga de mis monstruos
y algunas veces puedo charlar con ellos.
Sé que nunca se irán…
se que seguirán ahí esperando a festejar mi propia mierda.

Y, ¿ustedes creen que lo saben todo?
¿creen que amarán a perpetuidad?
¿creen que conocen los secretos de la vida?
¿creen que se escapan de dolor?

Pues yo probablemente no sepa nada con plena certeza…
pero he tratado de retener lo que siempre ha de irse…
porque he guardado el olvido en mi memoria…
y porque probablemente he intentado con todas mis fuerzas,
sentir ese amor del que todos hablan.

Y sí,
acostumbrada al vacío…
ustedes lo ven en mis manos siempre solas,
con la muerte atravesada en mis pupilas,
en silencio,
aún cuando saben que lloro en silencio y a solas.

Pero hay días…
días en los que me levanto y espero,
vuelvo a engañarme
y me dejo soñar,
y entre el sueño y la siempre agonía…
voy por la vida
… la "hermosa" vida.

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Cuando la esperanza se convierte en una muerte lenta... la agonía de un soñador

Y tal vez sí, mi sentimiento favorito sea la esperanza.
Hoy creo que mi corazón y mi alma están enfermos de esperanza.
Agonizar por la esperanza sentida es el peor mal que pueda habitar en un ser humano, hay que aceptarlo.
Sucumbir ante el deseo es la muerte más próxima que le queda a los soñadores.
Hay quienes nunca han deseado y están cubiertos bajo un manto protector que les proporciona todo para vivir con la única condición de no desear jamás. Ellos conformes han seguido su vida, lo han tenido todo… el deseo, no pasa por su cabeza, por su corazón, ni por su alma.
Hay algunos que nacieron con el don de desear y han pagado con deseos el precio de estar vivos.
No tener nada significa poder desearlo todo, perder el control cuando sabes que cualquier cosa que desees puede ser real y sufrir la cruel frustración de sentir que no se ha desear suficiente para obtener lo deseado.
Si he deseado la noche para lapidar el día, si he aniquilado la esperanza para sentir la fe, si he deseado no necesitar nunca a nadie para poder contar con ellos… si he deseado que el tiempo pare y en una prisión de carne me he aferrado a no crecer…no sé si aún he aprendido bien a usar el poder de desear. No sé si realmente lo quiera usar más.

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viernes, septiembre 24, 2004

Lloraba tanto cuando era niña, tanto y sin entenderlo… me dolía el alma, la que me lloraba como si una profecía amenazadora le aballestara las entrañas.
Solemos pensar que de adolescentes y niños todos tienen la certeza y los sueños utópicos de querer cambiar al mundo. Y un buen día, el comportamiento típico del hombre es superado con la edad y el tiempo y uno queda curado.
Probablemente me haya permitido soñar con terminar con el hambre en el mundo y detener una guerra, todo parecía sencillo a una mirada vivencial inexperta.
Pensé que no debía olvidar esa furia de la utopía que un día se hace una ráfaga de emociones. Pensé que la pasión no debía ser hurtada nunca y mucho menos ultrajada por el tiempo que se abalanza contra los sueños enfrentándolos cruda y tristemente con la realidad.
Pensé que podría recordarlo todo y seguir llorando y un día…un mal día, lo olvidé, desperté, abrí los ojos y no noté que mis sueños, la pasión y el espíritu de lucha se me habían salido por la boca tras el impulso de un suspiro… los dejé salir y se mezclaron con el aire, el aire se adueñó de ellos y no me los ha devuelto más.
Y así, pensé que la tragedia era normal y me alegré de ella, pensé que llorar ya no valía la pena por el inmenso dolor que me dejaba sentir siendo yo un ser tan fuerte y ordené no exponer nunca más mis lagrimales a la luz… les negué a mis sueños su tan buscada y socorrida realidad por temor a la lucha en vano y el temor a la decepción de nunca más soñarlos tras el fracaso… y ese mal día perdí la pasión.
Ni el aire, ni el agua circulaban por mis venas, la sangre se me había secado y mi corazón de cuerda no se detuvo porque nunca se dio cuenta que debía dejar de hacerlo.
Un buen día…(que por cierto también era malo) la depresión me ahogaba… cuando uno pierde tantas cosas sólo te queda el luto y la tristeza y la tristeza siempre se adueña de todo lo restante. Creo que me rendí de una manera inconsciente donde la nada me mantenía sometida. Pensé que era normal y lo asumí, lo pregoné y hablé con él.
Él me miraba y yo me jactaba de mis estúpidos y míticos recuerdos…entonces le dije: "de niña lloraba por cualquier cosa, por el hambre y la guerra, lloraba porque quería cambiar el mundo y porque creía que podía hacerlo, pero un día entendí que no podría hacerlo, que nadie lo haría."
Él, me miró silente, guardó silencio y en un tono que no era déspota pero podría haberlo sido… me dijo: "yo aún lo creo, yo sé que puedo cambiar el mundo".
En ese momento las paredes comenzaron a caerse y quise matarlo, cortar de una mordida la yugular y beber esa sangre que lo hacía decir con una frialdad escalofriantemente segura, que podría hacerlo. El peor de mis sentimientos se engendró cuando lo miré a los ojos y supe con plena confianza y seguridad que podría hacerlo con el simple hecho de desearlo.
En ese momento quise escapar, ese día después de años noté todo lo que había perdido con un suspiro… supe que su ausencia y el vacía no me incomodó, que por el contrario… me dio una vida más cómoda y tristemente estable.
El vacío te hace pensar tantas cosas que le pierdes el miedo a la vida, nunca nada podría ser peor… nunca nada podría ser mejor… porque la nada es equivalente a seguir respirando y deambulando con un corazón de cuerda que espera silente su turno de parar. Y entonces sientes un dolor infinito que te recuerda cada instante que has perdido la vida, que la dejaste ir, que jamás volverás a arriesgarte, que no volverás a envenenarte de esa pasión enferma de desear, soñar, luchar, vivir y atreverse.
El tiempo se hace más corto, ya no existe el día o la noche porque la continuidad del tiempo no permite que los distingas. Comienzas a soñar sin sueños, a respirar sin aire, a sentir que nada siente el alma y la tristeza se alegra de ser la única sobreviviente.
Hoy sé que perdí la pasión que tanto lloré cuando la tuve… que la lloré y la quisiera llorar a lágrimas evaporadas si fuera necesario para recuperarla. Sé que ha ido al sótano más profundo y vive castigada porque la olvidé hasta negar su existencia, que la pobre pasión ha sufrido el desacierto más grande de un alma…abandonarla… saber de su existencia y sufrimiento y al mismo tiempo pretender que no le pasa nada cuando se agoniza cada minuto después de de un nuevo suspiro de resignación. Que no me devuelve lo que me ha quitado y me recuerda el vacío que de un tormento resignado a ser sufrido y no superado… la triste costumbre de la ausencia.
Quisiera creer que el mundo se acabaría en la lucha por devolverme la pasión… quisiera creer que lucharía y aún no creo tener el valor de levantarme en armas y cambiar el mundo, mi mundo y luego el tuyo…
Si necesito un poco de fe, ya lo sé, si necesito un tanto de valor… también lo sé. La tristeza ya no me alcanza para solaparme el fracaso de un alma a la que mi conciencia y mi poca fe le han negado la razón de su existencia…la de cambiar al mundo.

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jueves, marzo 04, 2004

Recuerdo que cuando era una adolescente; en esa etapa donde el duelo es constante y estorboso, donde todo cobra significados extraños y donde las cosas han dejado de ser lo que aparentaban ser, platicaba siempre con una amiga, ambas siempre nos cuestionábamos si éramos las únicas sufriendo esa etapa de posible incomprensión…con esa dura lucha interna de comprender el mundo y aceptarlo. Después de algún tiempo…te miras diferente y te sabes diferente…algo sucedió en el proceso de vida que las cosas que existían en una realidad concreta parecían no siempre ser las indicadas para vivirlas o elegirlas como opción.

En ese momento asumes que eres diferente y que el mundo no se detiene…sin embargo, uno tiene la falsa idea de que tiene que seguir adelante como los demás lo han hecho… esmeramos en terminar la escuela y en estructurar un plan de vida…Esperamos demasiado para el futuro y nos enfocamos en gastarnos el presente.
Posiblemente todo lo que se supone que debí hacer, lo he tratado de hacer de la mejor manera posible…me olvidé de las diferencias y quise una vida como la de todos…Me compre una vida con la escuela terminada y una trabajo en el que me esperan a las 8…me compre unos planes y algunos proyectos que encajaban con la realidad.

Hoy, me doy cuenta que no he dejado de ser la misma adolescente de hace años y que sigo adoleciendo sentir la abrumadora diferencia que existe entre algunos que me rodean y yo…y tal vez podría decir…entre ellos y algunos de nosotros…Probablemente Huxley tenía razón…tal vez no estén definidos los hombres Alfa, los Betas y los Gama…sin embargo…hay hombres que nacieron con una vida planeada completamente feliz y llena de direcciones perfectamente establecidas…habrá hombres que habrán nacido para ser hombres de lucha sin triunfo…habrá los que existen para soñar, para ser trotamundos, algunos otros habrán nacido para guardar silencio y así consecutivamente.

Me pregunto porqué nosotros, siempre tratamos de ser lo que no somos, el saldo final siempre es negativo…en algún momento tienes aquello que no querías, pero que determinaste que sería una buena opción tenerlo…y posteriormente te das cuenta que no lo quieres porque no te llena por dentro.
Probablemente, podamos cambiar de vida, pero no dejamos de ser quienes realmente somos…a veces hay que escuchar la petición en turno del alma y tratar de sacar adelante los sueños por muy escabrosos que los parezcan.

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jueves, febrero 19, 2004

¿Qué pasa cuando un día te levantas y te das cuenta que no quieres tu vida?¿Cuándo haciendo un recuento rápido…notas que has elegido todo lo que no querías para ti?
Me he comprado una vida estable…no muy cara por supuesto, el precio que pago por ella es poco. Bajo mensaje subliminal también he comprado la obediencia y la estabilidad.
Me compre un trabajo de 8 a 2:30, que me mantiene ocupada y me garantiza que mañana y después de mañana estará ahí esperándome para servir a cuanta gente pueda de la manera más rápida y eficiente. No me desagrada lo que hago…sin embargo…no hay esfuerzo…ilusión…retos o propuestas...
No sé si mi cerebro se ha vuelto mi propia prisión…con un celador que me permite soñar y controlar al mismo tiempo mis fugas…Que me alimenta de cotidianeidad y me advierte que no debo soñar mucho porque es malo para el cautiverio.
Me estoy acostumbrando a no pasar mis propios límites…ya he diseñado donde están cada una de esas paredes imaginarias y he hecho un listado de los horizontes que se me ha permitido mirar y he evitado mencionar la existencia de los demás muros para que mi celebro no se sienta tentado o olvidarse de su propia existencia.
Algo debió salir mal, pues siempre he tratado de caminar en sentido contrario a dónde ahora estoy…y ahora que me percato que he llegado justo al lugar donde no quería estar.
¿Qué se hace en estos casos? ¿Se avienta la propia vida al abismo y se sale corriendo tratando de no volver la mirada atrás? ¿Se planea la escapatoria hacia cualquier otro lado? La peor pregunta es: ¿tenemos el valor de decir? ¡HASTA HOY! Olvidar el pasado y ¿volver a empezar?
Hacen falta muchas otras cosas más: la pasión desenfrenada que significa tener fe en los sueños y las utopías…en darse el lujo de soñar realidades…de materializar metas…de ir más lejos sin legar de nuevo al mismo punto…donde uno compra un trabajo, una vida simple y cotidiana y se olvida de sí.

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viernes, noviembre 28, 2003

LA INTERPRETACIÓN DEL FRACASO

La pregunta clave es: ¿qué se hace después de caer? ¿A dónde van todas esas ilusiones puestas en una meta o en un sueño? ¿Por qué adentro se siente venir el fin de nuevo otra vez?

Bajé mi cabeza, preferí mirar al piso y detenerme a pensar. Ojalá pudiera dejar de pensar....

MANUAL DE USO FRENTE AL FRACASO....
Usted ha perdido algo y siente frustración...tome la calma e inpregnela en el dolor que llevan en el pecho hasta que se adormezca...cierre los ojos y pretenda abrirlos de nuevo sin que nada hubiera pasado...no se detenga a pensar...haga todo menos pensar.

Ubique el momento de fracaso... y decida:
1. Darse la vuelta y no volver a mirar atrás... finja nunca más haber experimentado la situación antes mencionada.
2. Situese frente a un engaño... todo ha sido parte de un juego que aún no ha acabado... el fracaso puede ser la tan sólo la invitación a la guerra... enfrentarse al dolor y usarlo de arma...

Advertencia: Nadie se hará responsable del mismo fracaso sufrido una y otra vez... no existe indicador parar detener la lucha... en algunos casos, cualquier lucha es absurda... si persisten las molestias, abandone como pueda el sentimiento de dolor y finga nunca haber experimentado el fracaso.

La pregunta siempre es: ¿dar vuelta a la hoja? ¿luchar contra un enemigo que es uno mismo? ¿entregarse por completo a la corriente y esperar?

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viernes, septiembre 26, 2003

Hoy vivo un periodo grave de misantropía declarada y aceptada por mí misma sin juicio alguno.
Tal vez, no sea precisamente odio lo que hay en mí, pero he preferido amablemente hacer una línea y guardar distancia de los demás.
Los demás, probablemente, no sean responsables de lo que me sucede...sin embargo...su responsabilidad radica en que nadie ha notado lo mucho que me duelen algunas cosas de las que ellos forman parte. No podría culparlos de mis terribles sentimientos, pues de la totalidad de mis sentimientos, la única responsable soy yo, pues por voluntad propia he decidido cuanto querer a la gente, cuanto extrañarla, cuanto admirarla y cuanto he usado la ensoñación esperando vivir una vida que sólo existe en mi cabeza.
Dependiendo todo de mí, he decidido que es más sencillo mantenerme al margen...que empaparme de los demás...la disculpa y explicación suena fácil y cobarde, pero me declaro culpable de haber creído en los demás y haberme equivocado una y otra vez...entonces acepto también que decidí marchar por el camino difícil, ya me canse...ya me decepcioné y a la chingada.
Y no culpo a nadie, aquí la única culpable soy yo; y porque estoy harta lo expreso...finalmente que pueden pensar de mí? que la amargura me corroe? que he decidio morir socialmente? que no puedo evitar ese odio mezclado con asco que en ocasiones me provoca la gente que me rodea. Tal vez lo piensen, lo murmuren o lo digan, pero hay algo certero...ya me cansé de mis propias máscaras...de ser buena, sociable, tolerante y tonta...no seré lo contrario simmplemente he olvidado donde dejé la disposición y me he detenido a preguntar si alguien ha notado lo mal que me siento.

Hace dos días, me encontraba con una cadena atada a una computadora de bolsillo haciendo una presentación a unos 'jóvenes' para invitarlos a formar parte de un grupo...cuando digo jóvenes me refiero a una edad aproximada de 12 años... pues bien, vi a solas la presentación y me reí mucho...después caí en la cuenta y sentí mucho dolor. La presentación estaba hecha con frases aspiracionales y profundamente vacuas...las imágenes demostraban la mayor infelicidad, injusticia y dolor que pueden ser transmitidas por una foto...y al principio pensé que tal vez podría funcionar en aquellos jóvenes que venían a cambiar el mundo.

Poco a poco se fue llenando la sala y yo sólo los miraba con cierta curiosidad...en ese momento pensé que Mafalda tenía mucha razón...vivimos la vida al revés...deberíamos nacer ancianos saliendo de un ataún desde dentro de la tierra para ir rejuveneciendo...tener 60 años, voltear la cara y saber quien es el amor de tu vida porque lo ha sido siempre...pasar los útilos días y llegar a los primeros de un amor que al rejuvenecer se olvidará porque la inexistencia se apoderará de él...llegar a la juventud parapara encontrar los excesosy así llegar a la inocente infancia para terminar en el inico, en el vientre de una madre...en la casualidad de el tórrido encuentro de un óvulo y un esperma...en la distancia...en la nada y finalmente en la tranquila inexistencia. Pero no...todo lo hemos hecho al revés y tengo que aceptar que la adolescencia es una etapa horrible.

Volviendo a la sala...los jóvenes poco a poco se fueron sentando...los encargados les hablaban tratando de llegar a sus conciencias y ellos vocíferaban, susurraban y cerraban sus oídos (ni que decir de sus almas), entonces empezaron la presentación...como si fueran retrazados mentales...les explicaron una a una cada diapositiva...luego volví a poner la presentación con una canción de fondo que la televisión ha malbaratado, pero que en realidad es hermosa... yo tenía un nudo en la gargante entre ver a los ancianos abandonados...los niños desnutridos y sin casa, los niños explotados, la guerra y esas mamadas de las que está lleno el mundo...y ellos no se inmutaron...la diferencia entre ellos y yo...es que hace mucho tiempo que perdí la fe en cambiar el mundo...y se supone que ellos tendrían aún esos sueños, ilusiones y demás jaladas adolescentes a flor de piel...pero me equivoqué...no participaron con fuerza y sus voces no eran ni sinceras y mucho menos auténticas...entonces la narradora del evento hizo uso de la palabra I N D I F E R E N C I A...y nadie supo a ciencia cierta el significado...eso realmente me sorprendió, pues no sólo no conocen el significado...ejercen la indiferencia todos los días y nadie ha tenido el detalle de presentarselas...no lo han notado...no les importa...su hoy es lo único que tienen, pasarla chido y mirar con lástima esas fotos...lo único que les queda es compadecerse de los demás con suma indeferencia... salí de la sala pensando desde cuando me duele la indiferencia a mí y fue hace más tiempo de lo que ellos podrían imaginarse.

Hay un hombre sentado en una habitación muy pequeña, frente a él hay dos puertas...una que dice:
NO SALIR
y otra que dice:
NO ENTRAR

hay que elegir...

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lunes, julio 14, 2003

Nos han engañado
Ayer…un domingo como cualquiera, aburrido y sin nada en la tele, me vi obligada a hacer uso del verbo castellanizado ‘zappear’ para ver si de casualidad encontraba algo.
Había mucho fútbol y malas películas, muy muy malas.
Y en un cambio de canal, aparecieron esas imágenes de las que no puedo despegar la mirada, películas de fantasía donde hay elfos, duendes, hadas, enanos, gigantes y todos esos seres que son maravillosos precisamente porque no existen.
La historia me parecía familiar…en estos casos siempre me lo parece pues para esos personajes es tan fácil aparecer en una historia y mudarse a otra, por lo que no sería extraño que hasta mi abuelo me hubiera contado la historia.
Entonces había una ciudad de enanos…si fuera Gulliver tan vez serían Liliputenses…dejémoslo en hombres chiquitos, vivían felices en una ciudad y bailaban y cantaban… de repente salió un gigante que tenía cara de ogro y sorprendentemente era bueno…yo ya no entendía… luego, el ogro participaba de la fiesta de los hombres pequeños y la cámara enfoco y una ganza que hablaba…y fue todavía peor cuando de una vasija a la arpa de oro y todos eran felices…y yo no entendía nada…
Quise saber que seguía pues esa historia yo la conocía y definitivamente a mí no me la contaron así…y me quedé esperando un fliflayfloufla! del ogro ése enorme.
Fue entonces que avanzada la película, resultó ser que un hombrecito de la época actual que había llegado al mundo del ogro, la ganza y la arpa a través de unas habichuelas que crecieron hasta tocar las nubes. La gente de aquel mundo lo trato muy bien y el en cambio se robó a la ganza y la arpa cuando sabía que ambos personajes eran los que le daban la vida y su hermosura a aquella ciudad.
Entonces el Ogro (qué en esta historia tenía un hijo), se fue en busca de aquel malvado hombrecito que le había quitado a su reino la fuente para mantenerlos a todos bien, cuando cayó al precipicio y quedo fuera de la jugada como todo un héroe pues trataba de salvar todo un mundo.
Después me enteré que años después estaban juzgando al famoso hombrecito de las habichuelas que osó robarse la ganza y la arpa.
Y entonces pensé que de niños nos habían engañado a todos porque nos contaron mal todos los cuentos y la culpa…la culpa no es ni de los abuelos, ni de los padres…ni de los ilustradores de cuentos, ni de las editoriales…la culpa la tiene uno que no sabemos su nombre, al cual se le ocurrió ponerle un final feliz a todas las historias y nos dio en la madre a todos.
Lo que significa que las princesas seguramente eran putas, culeras, bien cabronas y posiblemente feas, que los príncipes eran homosexuales y no tenían caballos, Robin Hood seguramente era político, Pinocho no era de madera, las hadas son brujas y las brujas…y lo mejor de todo esto…el final de todas esas historias: NUNCA FUE REAL.

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miércoles, julio 09, 2003

Ayer encontré un sobre entre papeles en un cajón. Definitivamente ni el sobre ni su contenido era mío…sin embargo, considerando que el cajón sí era mío…me pertenece el sobre y su contenido aunque no sean míos.

El sobre contenía los negativos de unas fotos viejas de mis padres…tengo que decir que los negativos no son cualquier clase de negativos…son enormes…la cámara con que fueron tomadas las fotos también debía de serlo…supongo.

Por desgracia, la mayoría de las fotos están fuera de foco. No sé si así han sido siempre o el tiempo las ha hecho así, borrosas…imágenes que parecen lejanas como recuerdos…recuerdos que al deteriorarse se borran de la memoria y su existencia se hace casi imperceptible.

Mi papá sonríe… se recarga en una carcacha vieja…y vuelve a sonreír, tiene una cámara en sus manos, está esperando que mi mamá salga del edificio…
Lo había olvidado…aún no he nacido…entonces repito:

Joselín sonríe…se recarga en una carcacha vieja… y vuelve a sonreír, tiene una cámara en las manos, está esperando que Mayte salga del edificio.
Pasa el tiempo y ella no aparece, la tarde está soleada…el tiempo sigue pasando y decide detenerse cuando ella sale del edificio, Joselín está preparado con la cámara lista para volver a detener el tiempo…la llama con sorpresa…ella voltea y él ha detenido el tiempo.

Se miran y guardan silencio, luego sonríen…la tarde sigue siendo soleada.

Ella toma la cámara y detiene el tiempo de nuevo, él alcanza a sonreír mientras el tiempo lo detiene a él.

Él toma la cámara y ella extiende los abrazos…él decide volver a detener el tiempo.

Hablan y sonríen, el sol les da en la cara, sus ojos brillan...han decidido dejar que el tiempo pase.

La tarde ya no es soleada, la luna no es tampoco soleada. Ambos ya no pueden detener el tiempo…se van dejando las fotos en un sobre que llegó a un cajón…al cajón de alguien que no existía mientras ellos decidían detener el tiempo e ignorar que algún día se separarían porque el tiempo habría detenido definitivamente a uno de ellos.

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martes, julio 08, 2003

Ayer salí de casa apresuradamente, el día no pintaba bien…lunes...inicio de semana y la vuelta obligatoria a la odiosa cotidianeidad…
No había agua caliente porque el calentador decidió tomarse unas vacaciones o definitivamente se declaró en huelga, nadie en casa sabe porqué.
Deje la puerta abierta pues se supone que en el transcurso del día, alguien iría a convencer al calentador de volver a ofrecernos sus servicios, pues por las mañanas es un poco molesto que el chorro de agua salga completamente frío, así casi nadie disfruta un baño, o por lo menos yo no lo hago.
Cuando alguien deja la puerta abierta de su casa, no se imagina la cantidad y variedad de visitantes que pueden entrar a su casa, generalmente yo no me preocupo pues todos son bien recibidos en casa, siempre y cuando no me caguen la madre.
Ayer tuve algunas visitas interesantes y bastante inoportunas…se metieron las nubes a mi casa.
Y uno como cualquiera puede pensar que tal vez querrán tomar el té, una taza de café o comer algo; siendo muy confianzudos…tal vez se sentarían sobre mi cama a mirar la tele o a dormir un rato…pero no, no hicieron nada de eso, hicieron algo mucho peor.
Por lo visto, las nubes que visitaron mi casa el día de ayer, eran un grupo de nubes chismosas de esas grises con malas intenciones o algunas nubes románticas de esas que son arreboladas y se la pasan jugueteando y metamorfoseándose mientras se ríen porque el viento les hace cosquillas.
Pues bien, entraron a mi casa y descubrieron mi secreto, se la pasaron hurgando entre todas mis cosas. Encontraron mi diario y miraron todas mis fotos.
Yo creo que todo lo que está escrito en mi diario les produjo mucha tristeza…y entonces fue el acabose pues todas ellas comenzaron a llorar…y podría pensar que una lágrima o dos eran suficientes…a quién le hace daño de repente echar unas lagrimitas?, eso pensé…pero ellas lloraron hasta que se secaron.
El resultado: toda mi casa inundada…no hablo de un charquito…hablo de una inundación descomunal donde por las 3 puertas de mi casa no dejaba de salir agua…y ni que decir por las coladeras.

Yo había pensado que era momento de hacer un cambio en mi vida…pero a mí como a todos les ha sucedido…la comodidad de la aburrida cotidianeidad nos tiene bien amenazados con no mover ni un solo detalle o nos negará de por vida o por un rato la tranquilidad anhelada. Pero bueno, como todos los cambios…tenía que desechar grandes cosas de mi pasado que empezaban a estorbar… No toqué nada y preferí ignorar su existencia mientras tomaba mis decisiones…hasta que las nubes entraron a mi casa y decidieron hacer el trabajo por mí.

Después de su visita, no me quedó nada…todo lo lloraron…todo lo dejaron impregnado de lágrimas y creo que ahora todo eso tiene que ir a la basura.

Encontraron los dibujos de un soñador y los mojaron hasta que las líneas se corrieron y dejaron de ser figura para diluirse en el papel en una mancha…igual que hacen los recuerdos algunas veces.

Descubrieron las fotos de una suicida en un momento en el qué ella parecía estar contenta…la miraron y se preguntaron una y cien veces más por qué decidió desistir de respirar y siguieron llorando.

Se toparon con mis colores, mis crayones y acuarelas y pintaron el agua en protesta de recordarme lo olvidado que tengo tomar una hoja en blanco para jugar a ser artista.

Encontraron algunas de mis secretas ilusiones y las mojaron más, porque como saben que esas no las tiraré al bote de la basura…tendré que exponerlas al público hasta que se sequen.

Todos mis zapatos nadaban…hoy he tenido que venir descalza a trabajar…supongo que los zapatos les contaron a las nubes que todos los días los llevo por el mismo lugar y que ya estaban cansados y aburridos y las nubes lloraron y lloraron sobre ellos hasta que navegaban como barquitos felices por donde les placía en la casa…algunos de ellos naufragaron y espero que aún quieran andar cuando se sequen.

Las nubes no respetaron nada…mojaron hasta mis discos favoritos…son tan favoritos que ya ni los toco…prefiero guardarlos bien en un lugar seguro donde sólo las lágrimas de nube pudieron llegar hasta dejarlos totalmente llorados.

Al llenar las bolsas de basura con mis recuerdos, he procurado ni mirar, ni detenerme en el contenido, porque sé que algo me haría quedarme a contemplar mientras me dejo sentir melancolía y tristeza por tantas cosas que han acabado.

No sé si esperar a que vuelvan las nubes para reclamarles o agradecerles de antemano su amabilidad.
Cuando las lágrimas comenzaron a bajar de nivel…me senté a contemplar el desastre. La catástrofe natural que implica tirar tu vida a la basura para comenzar de nuevo… Me senté tranquilamente con los pies mojados y resignada a que tendría que esperar que todo se secara…cuando llegó mi hermana, quién al ver mi cara pregunto en un tono cínico… “qué pasó aquí? De verdad que ves la tempestad y no te hincas…!” y a mí sólo me quedó pensar…“Esto no es una tempestad…ya es sólo un charquito”.

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martes, julio 01, 2003

Inercia
Según el diccionario, podemos definir dicho término como: “Propiedad de la materia por la cual tiende a permanecer en su estado de reposo o de movimiento uniforme” o “Flojedad, inacción, decidía”.

Ayer me encontraba conectada a un televisor, delegándole toda mi atención a una estúpida serie de televisión de la que me declaro una ferviente fan sin reproche alguno y antes de que absorbiera hasta los pensamientos empecé a tejer las razones por las cuales vamos por la vida pensando cosas como la vacuidad, la ausencia, la inercia, el aburrimiento, la alienación, etc.

Iniciaré mi propia disertación con las palabras de un autor de Copenhague al cual designaré como anónimo porque ni so sé quién es: “Yo diría, aunque parezca paradoja, que el individuo sólo es feliz en cuanto está metido en la tragedia. Lo trágico contiene en sí una dulzura infinita”. Y aunque parezca extraño es cierto, pues la vacuidad en la que algunos estamos acostumbrados a vivir nos ha hecho mierda el alma. El dulce placer de enfrentar o estar en medio de una tragedia (sin entender tragedia como desdicha, desventura y miseria sino como un acontecer intenso de lucha entre el eros y el tánatos… pues ¿qué es uno sin el otro?) es lo que hace que al día siguiente demos un paso y luego otro sin dejarnos engañar por la plácida inercia de saber que no pasa nada.

Hay un sensación que se genera en la boca del estómago, la adrenalina hirviendo dentro de las vísceras humanas con un sentimiento que te detiene o te invita a lanzarte.

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