Las pocas y muchas razones que el hombre tiene para morir

jueves, junio 21, 2007

MARIANA, FERNANDA Y UN HOMBRE

I
MARIANA
o las razones por las cuales una mujer como yo se puede declarar misógina




Cuando conocí a Mariana sentí la colisión de mis intestinos con mi maltratado hígado, tenerla frente a mí era tal cual tener un espejo en el que te reconoces como mujer mientras exaltas cada uno de los detalles por los cuales el género femenino es tachado de tantas cosas como vacío, ignorante, estúpido y demás.

Antes… un poco de historia

Yo no puedo negar de donde vengo, finalmente mi familia está llena de mujeres de lucha que han tenido que enfrentar cualquier cantidad de situaciones para salir adelante. Si pienso en mi abuela y mi madre, y me miro ahora, sé que el esfuerzo que han hecho ellas tiene grandes resultados hasta mi generación, donde probablemente la oportunidad y perspectiva hacia la mujer sean muy diferentes a lo que ellas vivieron. Sé y estoy conciente que una mujer de hoy se hace de las mujeres de lucha de ayer.

La mezcla familiar que dio origen a mi generación y la de mis hermanos, es engendro de una mezcla extraña… la familia de mi madre está repleta de mujeres, la familia de mi padre en cambio… estaba conformada por puros hombres. Debo decir que se juntaba lo mejor de un matriarcado con lo peor de un patriarcado… el resultado: el caos total.

A mí siempre me ha tocado vivir en una etapa de negociación constante, donde han peleado por el poder, la supremacía, etc. etc. etc. Sin embargo, he podido adoptar lo mejor de cada uno de los roles de mi familia, tanto el masculino como el femenino y no me puedo quejar, sé que eso me ha provisto de mayores libertades.

No fui una niña criada ente muñecas… porque probablemente prefería los patines y los carritos, y Lulú mi hermana prefería las muñecas, pero para las dos la decisión tomada estaba bien. Eso entre muchas otras cosas, como lo era aprender de los oficios de mi abuelo, mi padre y mis tíos y que veíamos también que cualquier cosa que hacían ellos lo podía hacer mi madre y viceversa… creo que desde ahí se confundieron todos los asuntos de género y se hicieron cosas de personas… no cosas de niños o de niñas… mucho menos de hombre y mujeres.

A los 10 años, la ausencia de mi padre con una muerte repentina cambió la situación porque una ausencia… siempre deja un vacío y a un vacío le hace falta algo que difícilmente se puede sustituir o suplir o equilibrar.

Desde ese momento, vi la lucha constante de una madre que no abandona, que da todo, que se multiplica y se divide para ser todo…padre y madre a la vez… Éramos tres en ese momento y mi hermano Toñito contaba por 10 aunque Lulú y yo contáramos por la mitad de uno.

El ejemplo que he tenido siempre de las mujeres (y que me hace sentirme profundamente orgullosa de ello y por tanto comprometida), es que he visto mujeres que luchan y que están llenas de fortaleza, que demuestran su falta de egoísmo suplida por una enorme generosidad innata. Y yo supongo que hay millones de clases de mujeres, las hay buenas y buenísimas, malas, tontas, aprovechadas, rudas, generosas, amables, torpes, inteligentes, etc. pero algo me queda claro, cada mujer elige el tipo de mujer que quiere ser.


De vuelta al principio

Mariana piensa que la belleza es fundamental… y yo creo que puede ser fundamental, para una mujer siempre es necesario sentirse bien consigo misma, sentirse atractiva, admirada y demás… pero no cuando usas peluca, cuando tienes una faja que te envuelve como tamal para hacerte más delgada ante el ojo ajeno y la chaqueta mental de que estás más flaca cuando en realidad no lo estás (únicamente parece que lo estás).

Añadido a esto, todos sabemos que uno de los más aplaudidos atributos de las mujeres son las bubis, a los chicos les gustan y las mujeres no podemos negar que si un escote nos queda bien, lo portaremos orgullosas. El problema es cuando debajo del escote… también hay una mentira, colchones de relleno, bras diseñados exclusivamente para favorecer la figura, etc. Mariana los usa diario. Y yo creo que en algún momento, todas hemos hecho uso de tales prendas… pero es como el mal de la Cenicienta… sabes que después de la hora indicada, el carruaje se te hace calabaza y todo será como antes, como siempre ha sido.

Creo que una mujer valiente es la que se mira al espejo, se acepta, busca ser y verse mejor, sin hacerse una Barbie artificial y desechable. Me declaro una mujer misógina cuando veo mujeres plásticas y prefabricadas que se olvidan que están hechas de carne, hueso y de materia real.

Bueno, esas no son todas las razones por las que odio a Mariana y por lo tanto por lo que me declaro (en ocasiones) una mujer misógina.

A Mariana le gusta parecer una mujer estúpida… hace alarde de todo lo que no sabe… porque una mujer inocente parece atractiva, pero una mujer tonta es el peor insulto para las mujeres que hemos procurado parecer todo menos unas tontas… Lo peor de todo esto es que las mujeres no somos tontas… no sé por qué algunas se afanan en parecerlo.

Y continuando con la dinámica, he de aceptar que educaron en una escuela de niñas y supongo que a la ausencia de caballeros… una de las lógicas es que ahí siempre las mujeres tenían voz y voto, nos acostumbraron a alzar la voz, a dialogar y a saber que no importaba qué… si era una meta, podíamos alcanzarla luchando.

Mariana sin embargo es uno de esos personajes que fomentan el machismo, le gusta guardar silencio y atiende a frases repetitivas que versan así: “Sí señor”, “No señor”, es incapaz de mostrar una idea propia, no le gusta usar su voz, no le gusta proponer ni ser alguien con iniciativa. Le gusta obedecer sin cuestionar, disfruta de arrastrarse frente a los demás y concibe su resignación y silencio como sus armas más poderosas (y tal vez lo sean… pero yo prefiero otra clase de armas…). Me declaro una mujer misógina cuando el silencio no es llenado por una voz femenina que oportuna expone sus pensamientos, que es crítica y reitera el valor de una mujer frente a un hombre. Debo aceptar que detesto esa dinámica machista que supone reiterar el poder de un hombre tras el silencio y la abnegación de una mujer.

Muchas mujeres sabemos que en materia laboral, no llevamos las de perder porque actualmente se ha demostrado en estudios, que las mujeres son más cumplidas, tienen más resultados, son más confiables, todo esto aunado a que indiscutiblemente los puestos directivos están ocupados en su mayoría por hombres.

Yo pienso que una mujer que disfruta de su trabajo siempre encontrará su satisfacción en hacer las cosas bien, en continuar aprendiendo y en sentir ese crecimiento que genera la experiencia. Me gusta pensar que las grandes mujeres de éxito miran hacia atrás y pueden ver su camino recorrido con crecimiento, aprendizaje, tropezones y demás… me gusta pensar que miran siempre adelante.

Mariana sin embargo es una de esas personas que buscan el reconocimiento de manera falsa, son de las personas que ponen a sus seres cercanos a llamar, mandar mails y cartas felicitándola por su trabajo. Y bueno, yo pienso que todo reconocimiento es justo y necesario, pero el reconocimiento falso, sembrado y prefabricado es siempre una humillación, no sólo para las mujeres, también para los hombres. El problema aquí es que Mariana es la que sembraba llamadas y mails enalteciendo su trabajo, cuando en realidad sólo por el hecho de tener un trabajo es una responsabilidad dar el mejor esfuerzo y hacerlo bien… Es aquí cuando me declaro una mujer misógina, cuando veo que el trabajo de una mujer es enaltecido con mentiras y falsos escenarios, cuando tanto trabajo le ha costado demostrar a muchas mujeres que tan capaces son al comprobar que su trabajo vale porque lo han hecho con cariño, esmero y dedicación… ¡ah! y también con toda honestidad, con toda rectitud y con mucho esfuerzo.

Si hablamos un poco de las relaciones interpersonales-emocionales, creo firmemente en la inteligencia de la mujer, en su capacidad de decidir. Me opongo totalmente a la asociación de la víctima como mujer… y no dudo que haya muchos casos en que la mujer es víctima, pero también estoy segura que una mujer es capaz de decir un NO a tiempo y nunca pierde esa capacidad de decidir por su vida.

Mariana sin embargo, es ese personaje que le gusta ser víctima y se victimiza, es una persona que se expone, se arriesga, atenta contra el sentido común, disfruta de hacer las cosas más grandes y luego corre asustada como una cachorrita con la cola entre las patas, como una víctima en peligro que expuesta ante situaciones adversas que ella misma provocó, tiene que ser protegida y salvada. Me declaro una mujer misógina cuando una mujer es capaz de engañar, provocar una situación que la ponga en un rol de víctima y que no asuma ese tremendo poder que significa poner un alto desde el principio.

Y frente a todo el orgullo que siento de ser mujer… debo aceptar que hay muchos rasgos, conductas y actitudes de las mujeres, que me ponen en vergüenza y que desgraciadamente reiteran las concepciones de una mujer como tonta, abusiva, estúpida, perra y demás.

II
FERNANDA
o la enorme necesidad de ser una mujer feliz con todas sus implicaciones





Debo decir que cuando conocí a Fernanda, sucedió todo lo contrario que con Mariana, mi hígado y mis intestinos ni se inmutaron, y esa sensación del espejo fue diferente, porque el espejo que ella provocaba en mí, tenía una sensación de confianza y de estar en el entendido que nos llevaríamos bien, probablemente porque compartiríamos en la forma de vida muchas cosas que no tendríamos que contarnos pero que podríamos asumir que vivíamos.

Fernanda y yo estábamos de viaje y compartíamos un cuarto de hotel, platicábamos por las mañanas y cuando coincidíamos también por la noche. Uno de aquellos días de trabajo, a altas horas de la madrugada (en esos momentos donde las disertaciones más agudas atacan nuestra existencia) y después de llegar con unos tragos de más, me habló de “las mujeres yegua”.

Recuerdo que el televisor estaba prendido y en ese momento pasaba un comercial de shampoo. Los comerciales de shampoos, tratamientos y tintes, siempre son iguales, el cabello de todas sus modelos siempre está perfecto… situación que algunas de nosotras sólo logramos después de ir al salón.

En ese momento, Fernanda dijo: “Mira, esa es una mujer-yegua”… a todo esto ¿quién podría entender lo que es una mujer yegua si nunca antes ha escuchado ese término? Pues bien, después de aquel título de la mujer-yegua… comenzó la explicación.

Una mujer yegua es aquella que siempre luce perfecta, que su cabello siempre está con un aspecto espectacular, el rostro de las mujeres yegua es perfecto y no cuenta con una sola imperfección, su sonrisa siempre es cautivadora y además de todo esto siempre poseen un cuerpazo. Esto es lo que al menos recuerdo yo sobre lo que son las mujeres yegua.

Y en ese momento, el televisor se transformaba en un espejo, en el que miras un reflejo femenino que no tiene nada en común (o al parecer no lo tiene) con nosotras que mirábamos la tele, y entonces reconocías un patrón femenino que reiteradamente desconocíamos en nuestra forma de vida.

La discusión giró en torno a como la mayoría de los hombres prefieren a las mujeres-yegua, y en realidad es algo normal, a los hombres (no siempre y no todos) les gusta exhibir a sus mujeres, como la más bonita, la más buena, la más guapa, la más atractiva, la más loca… la más lo que sea –aquí aplica cualquier adjetivo que ustedes quieran emplear– y bueno, ni tan culpa de los hombres… en ocasiones a las mujeres también nos gusta ser exhibidas, aquí es donde entra esa dinámica donde los dos géneros aceptan de común acuerdo y de forma tácita… entrarle al juego.

Y al fin de todo, cada quien elige y exhibe a quien quiere y a quien se deje, ese no es el problema. La situación a discusión en ese momento, era que una mujer que no es una mujer-yegua y que ha trazado su vida en una línea en la que ha procurado exprimir su existencia al 100% experimentando sobre todas las cosas que es capaz una mujer, luchando por alcanzar metas, destacando en ámbitos en los que generalmente sólo había espacios para hombres, y como común y llanamente usan la expresión “realizándose”… ¿qué pasa con ellas?

En realidad pasan muchas cosas… una mujer puede luchar porque así lo ha aprendido en casa, puede luchar por convicción, puede luchar porque ha establecido que ha de cumplir todos sus sueños y sus metas, puede luchar porque la pasión que le genera estar viva le obliga siempre a ir más allá, puede luchar por ambición… en fin, algunas siempre tendrán una buena razón para luchar.

Y no es que las mujeres se puedan separar en una especie de conjuntos separados por círculos distintos que van clasificando los diferentes tipo de mujeres, los cuales poseen áreas en común y muchas áreas donde son conjuntos completamente diferentes, pero socialmente así parece funcionar todo esto, las mujeres destacadas, prefieren estar solas (y aunque lo prefieran en ocasiones, en tristes ocasiones siempre lamentan estar solas) y esto a veces se genera porque algunos hombres no se sienten a nivel o por ejemplo como dice mi amigo Mauricio orgulloso de sus preferencias: Todos saben que la mujer ideal para mí es una ama de casa. Y cuando una mujer no quiere ser una ama de casa y no es una mujer-yegua queda excluida del universo en el cual podría compartir su vida con alguien.

Tristemente así es, lo que pasa con las mujeres como Fernanda y como muchas otras, es que han tratado de ser fieles en su rol, han tratado de sobresalir, de cumplir, de brillar, de ser diferentes, de ser factor de cambio, eso entre muchas otras tantas cosas. Sin embargo, no dejan de ser esa mujer que tiene en común con cualquier otra, esa necesidad de sentirse amada, deseada, comprendida… de compartir su universo pese a quienes son y que desean que se les ame como a cualquier otra mujer.

En el fondo no importa quienes son, nadie en ningún caso deja de ser la mujer que desea ser tratada con orgullo, con respeto y con cariño, pero al parecer, ha elegido cualquier clase de circunstancias para que parezca que su fortaleza le impide ser tomada de la mano para compartir un paseo por la calle. El orgullo de este tipo de mujeres puede ser muy grande y sin embargo en silencio siempre está el deseo de ser amada por ser quien es y no por ser (no) amada por lo que representa.

III
Y un hombre




Antes de empezar con mi disertación sobre los hombres… debo decir que busqué un rostro y un nombre para ponerle a este capítulo… podría llamarse Francisco, Mauricio, Miguel, Hugo o Carlos, ya que Mariana y Fernanda son reales. Pero no encontré, le estuve preguntando a un par de amigos, hombres y mujeres si tenían un personaje representativo sobre lo que ahora les voy a hablar… pero no encontré candidatos, ni nombres.

No tengo un nombre para describir al hombre del que estoy hablando, probablemente exista pero aún no tengo el gusto. He de suponer que los hombres machistas tienen su gestación en el seno de una madre machista y un padre aún más machista.

Creo que algunos de ellos sienten poder por jugar con cochecitos y por burlarse de las muñecas… yo creo que es divertido jugar con los dos (con cochecitos y con muñecas) pero creo que es más divertido jugar con niños. Eso del club de Toby y de Lulú ya no está de moda, la sociedad no funciona así… tendríamos que aceptar que eso de la guerra de los sexos ya debe terminar… somos diferentes y complementarios, dejemos de negarlo. Ni uno más que otro… ni uno superior al otro.

Las condiciones en las que ambos sexos se han desarrollado a través de la historia los han hecho unirse, contraponerse, pelearse, negarse, hacer equipo y demás. Por más diferentes que seamos, en realidad tenemos más puntos en común que diferencias.

Cuando pienso que somos tan diferentes… me gusta pensar en Adán y Eva expulsados del paraíso, seguro que cuando andaban por ahí buscando el camino para llegar a casa se miraban desnudos y sin más nada, se reconocían más por lo que tenían en común con el otro y porque sus mínimas diferencias los hacían siempre estar más juntos.

Al fin de todo, las mujeres de hoy no buscan príncipes sino hombres reales, los príncipes que llegan en corceles blancos… esos, no existen, no sé a quién carajos se le ocurrió inventarlos y lanzarlos al mercado como producto de mercadotecnia. Los principes azules y que usan corcel blanco debían ser sacados de los cuentos y esos cuentos deberían ser prohibidos para su lectura a las niñas.

Y bueno… las princesas de los cuentos debían también ser acribilladas y sacadas de esas historias. Porque además… en esas historias hay una pobre miserable princesa, un hada, una bruja, una madrastra, una hermanastra y demás menjurjes-femeninos (los que siempre son el problema y siempre son mujeres para acabarla de joder…). Las princesas tampoco existen… he de confirmarlo. Pero sí hay mujeres de carne y hueso para quien prefiera una.

Las mujeres de hoy quieren relacionarse con hombres de hoy… evolucionados en todos sus aspectos… que no le teman a la mujer y que les guste hacer equipo con ella. Que sean comprensivos y remitan su comprensión a entender al sexo femenino con el pretexto de sus hormonas y su ciclo menstrual.

Una mujer de hoy, quiere un hombre valiente que no le avergüence amar y ser amado por una mujer de hoy…como una Fernanda. Hombres de esos a los que les gusta tener una charla inteligente y que consideran a la mujer como alguien igual que ellos, con muchas diferencias pero al fin de todo, como una igual con la cual es divertido y encantador compartir.

Tal vez sea eso… una mujer de hoy busca realmente un hombre para compartir, (considerando que compartir no es limitar y censurar) parejas que busquen compartir el mismo significado entre el amor, el respeto, la libertad y el cuerpo.

En fin, no puedo hablar de generalidades, cada quién es quien es y quien quiere ser.

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viernes, mayo 04, 2007

Se busca chamba



En estos días he experimentado el desempleo. Bueno… el desempleo a medias, desde hace algunos años siempre he tenido dos trabajos, ahora tengo la mitad (o sea, uno), pero experimento de alguna forma esa situación a la que algunos les causa pánico, depresión y demás fobias posibles.
Supongo que conseguir trabajo es un asunto delicado, bastante complicado en el que también, por cierto… intervienen factores como la suerte, el azar, la coincidencia y demás situación extraña por la cual yo o algunos de ustedes han conseguido una chamba.
Ayer, en un momento de lucidez, comencé a mandar Currículums vía Internet. El día de hoy recibí una respuesta que seguramente fue generada automáticamente, esa respuesta contenía adjunto la información de mi CV tal cual la pueden ver los reclutadores.
Si no lo hubiera revisado cuidadosamente, no habría descubierto que entre su respuesta y mi CV había una calificación.
La mire… después, sólo pude pensar que toda mi vida laboral se había convertido en un número que probablemente no representa nada, pero al final del enlace por Internet, eso es lo que soy. Un simple número que no dice nada.
Y no piensen que mi calificación era terrible, en una escala del uno al diez la verdad es que estaría entre los que les fue bastante bien… no por eso no deja de molestarme que alguien o un sistema extraño haya decidido que valgo un número según una evaluación de dudosa procedencia.
En mi experiencia por el desempleo, han sucedido más cosas, me batearon gachamente porque “estaba sobrecalificada para el puesto y porque querían un hombre”. ¿Cómo le explicas a una mujer que quieren y prefieren a un hombre más pendejo que tú, que lo quieren aunque no esté sobrecalificado… lo quieren porque es hombre. ¿acaso eso no es una forma de discriminación? Mmmm… acotaré diciendo que no me han bateado una vez por estar “sobrecalificada”, por esa razón me han bateado la fabulosa cantidad de 3 veces.
Siempre que sucede eso pienso que es muy triste que no te den un empleo que deseas y que desempeñarías con eficiencia sólo porque puedes ser una amenaza para una empresa o para alguien en específico… aunque no me considero una baja-chambas. Además… estoy “sobrecalificada” porque empecé a trabajar muy joven, no por otra cosa. Digo… también hay que ser realistas, ¿no?
Otro de mis problemas y que además es muy curioso… es que he llegado a la edad donde tampoco te dan fácil una chamba. Encuentras que solicitan gente de 23 a 28 años… edad reglamentaria para estar en etapa de aprender y ser explotado. Y luego se brincan a puestos de 30 en adelante (no muy adelante) para puestos más importantes y ejecutivos. ¿Qué pasa con esa brecha? ¿dónde quedamos los que ya tenemos experiencia y estamos “sobrecalificados”? Nos han borrado del mapa económico-activo-laboral.
Necesito un trabajo, eso lo sé, lo sé muy bien. Quiero un trabajo que me emocione, me rete y que mientras lo haga sienta mucha satisfacción por dentro. Y Aunque yo no vaya por el mundo calificando las empresas, a los reclutadores y a los dueños de las empresas, me gustaría que alguno de ellos se planteara la necesidad de generar un espacio feliz para los que trabajamos. Ya sé…utopías baratas. Pero si alguien sabe de una chamba interesante, porfa avíseme.

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sábado, marzo 03, 2007

Al andar



Y perdonarán la terrible obsesión que me genera Oliverio y su poesía...

En estos últimos días me pregunto si he debido caminar como Oliverio en Argentina...con la espalda doblada sosteniendo el peso del mundo sobre mis hombros...

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miércoles, diciembre 06, 2006

Y de las palabras que te he dicho...

"Me sorprende que los ecologistas se asusten cada que desaparece un escarabajo, y que nadie haga nada frente a la desaparición de las palabras. Con ellas desaparece la realidad: las cosas son en tanto las nombramos."

Juan José Millás

Y de las palabras que te he dicho,
las que te dije esperando que supieras un poco de un sentimiento que sólo pude hacer palabras, el esfuerzo que tuve que juntar para decirlas...el valor que tuve para pronunciarlas, el miedo que me implicó decirlas y el vacío que sentí al dejarlas ir sin obtener una respuesta... todas esas palabras y sus implicaciones las he perdido a propósito para no poder recorrerlas con la memoria... las extravié ahora y planeo no recuperarlas porque creo que ya no sirven más.
Me hice de palabras que sin darme cuenta eran sólo desechables.

De las palabras que aún no te he dicho...
las he procurado borrar de mi vocabulario
y también me he encargado de borrar su significado...
Y hoy, justo hoy mientras estoy buscando unas cuantas palabras para decirte, prefiero guardar un poco de silencio hasta de nuevo poder olvidarme de ellas.

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martes, agosto 22, 2006

El tiempo que se diluye

He descubierto que los hombres grises me siguen...
los he visto velar mi sueño y robarme tiempo mientras duermo...
contemplan mis horas de trabajo
y al final del día tengo miles de horas menos de tiempo,
han querido robarse mis sueños,
las letras que no he podido escribir...
las palabras que aún, aunque sea tarde tengo que ir a decir.
Me quieren quitar el momento en el que vivo un poco
y aunque quisieran que no me diera cuenta...
Sé que lo sé...
sé que no me iré a la cama hasta estar satisfecha...
aunque con ello muera por un insomnio involuntario.

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miércoles, octubre 05, 2005

El Atrapasueños

Sí, esas cosas de las que nadie sabe explicar para qué sirven, pero que se ven lindas, un circulo en el que se forman telarañas, que algunos traen cuentas y les cuelgan las plumas. Nadie sabe para qué sirven... probablemente yo... hasta hoy lo he entendido...
A todos se nos olvida, ¿cómo explicarlo? se te olvida soñar y se te olvidan tus sueños... se te olvidan tus sueños y parecen nunca haber existido... al nunca haber existido su capacidad de ser reales es nula. El tiempo es engañoso, suele funcionar a veces como un soma que entra por el aire y se atraganta en el cerebro... lo mitiga y lo desaparece con un poco de miedo mezclado con olvido, es como querer ir a desenterrar el tesoro y en el camino olvidar la misión.
Todo empezó, al querer escribir una carta que no tuvo el valor de ser escrita y volví a mis diarios... esos en los que se quedaron atrapados al menos díez años de mi vida. Y con dificultad recordé la razón de su existencia: no olvidar lo que era, no olvidar mis sueños, no olvidar la euforia de la juventud (cuando crees "ilusamente" que puedes cambiar el mundo, no olvidar las cosas que criticaba para no caer en la tentación de convertirme en ellas.
Ahora que lo recuerdo... me estoy muy agradecida por haberlo escrito, pues... el día que te olvidas de esas cosas, las pierdes para siempre, es como si nunca las hubieras tenido.
Y ahora, con en una lectura entre amigos, transeúntes, desconocidos y visitantes asiduos, tenemos que aceptar algo: se nos han ido algunos sueños de las manos al irnos olvidando de nosotros mismos... y casi ni lo hemos notado.
Es una mezcla del efecto tiempo y de miedo... el tiempo en su pasar no agota la posibilidad de hacer añejo el sueño y convertirlo en olvido. Y el miedo... mitigante profundo del deseo, tiene un recordatorio de no soñar demasiado, de no soñar más de lo permitido, de no desear con toda el alma algo, porque el castigo de no obtenerlo, será el rotundo fracaso, probar la mierda interior de uno mismo y tener que comerla toda, eso a nadie le gusta.
Es realmente como tener un par de alas, como las del Ícaro y nunca usarlas, por el mar o por el sol... arrastrarlas por el suelo, por el miedo... lejos siempre del mar y del sol, de los sueños que habitan en el mar y en el sol, como si fueran intocables... como si nada, ni nadie con alas pudiera desearlos.
Y un día, cualquiera de ellos, te levantas sin desear absolutamente nada que no puedas tener, por el miedo y las pesadas alas que te recuerdan nunca volar hacia tus sueños... y temes de todo aquello que quieres y dejas de quererlo, porque el miedo se te queda en el estómago y camina hacia el corazón, luego se adueña de la cabeza y se te mete debajo de toda la piel... el sentimiento es terrible, razón por la cual, dejamos de permitirnos soñar, desear, volar y algunas veces caernos.
Ahora he recordado algunas cosas que he escrito para no perderlas de nuevo... por eso hoy las he vuelto a escribir para que las lean, por si olvidaron las suyas, que traten de recordar un poco aunque les duela el corazón, hay que sacudir el miedo hasta que no quiera estar con nosotros.
Pronto he de conseguir un atrapa sueños, de esos grandes, para que pueda escribir todos mis sueños y colgarlos uno a uno entre la telaraña que se forma en el círculo, para que no me olvide de lo que me hace feliz, para que no me mienta cuando me enfrente a mis sueños, para que no se me olvide que las alas con las planeo volar no están hechas de roca y no pesan tanto como para irlas arrastrando por el piso dejando una huella inminente del camino que no han volado. Y dejaré ir las pesadillas y los miedos por el centro del atrapasueños, para que no vuelvan y no interrumpan el momento en el cual, la magia se hace sueño.

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martes, agosto 30, 2005

La metáfora del suicidio…

Acostumbrada a levantarme siempre con la idea de algo… acabé por despertarme diariamente sin idea de nada, y aquella triste enfermedad se hace costumbre. La de levantarse sin nada, sin ganas y sin sueños, sin motivos, razones o pretextos.
Una costumbre indolora, imperceptible, que parece insignificante, pero que en realidad podría significarlo todo.
Y en los ratos que tengo la mente atormentándome y con preguntas que desempolvan mis esperanzados anhelos, los de siempre, los que no han cambiado con el paso del tiempo, pensaba que un día, tal vez un día podría hacer unas maletas llenarlas de mis cosas más pesadas para ir y tirarlas desde un puente alto, dejando que se hundieran o la marea se las llevara, para seguir un camino ligera de equipaje, hacia donde mis pasos siempre quisieron andar.
Y es hoy cuando he decidido dejar muchas cosas y aventarlas por el puente, no mirar atrás, siempre adelante y arriba.
Soltar el trapecio, mi viejo y gastado trapecio. Atreverme a volar aunque viva eternamente con el vértigo clavado en el estómago.
Hoy he cometido una metáfora del suicidio y pienso que ha valido la pena dejarlo todo, por ir a perseguir un par de sueños…

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miércoles, junio 15, 2005

Con un poco de dolor

Por mis ojos se ha colado la tristeza,
hace tiempo que decidía no pasar y quedarse…
hace tiempo que no se colaba por mis ojos
hasta llegar al pecho y dolerme de nuevo.

Y mis letras no quisieran hacer alarde de masoquismo,
pero realmente la extrañaba…
y si el cuestionamiento lo permite…
¿habrá alguien que extrañe sentirse embriagado de tristeza?

El dolor no es un mal asesino,
suele ser el que se transforma en fuerza,
suele ser el que te permite la herida
y al final de todo la sanación…

Y la tristeza ajena que me he adueñado,
la misma que se ha metido por mis ojos
ha decidido quedarse, por lo menos por hoy.

Probablemente se vaya sin avisar,
pero esperaré que vuelva con el recordatorio simple
de apachurrar mi corazón hasta recordarle con un poco de dolor
que aún no ha dejado de latir.

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jueves, diciembre 30, 2004

Cambiar la historia

Hacer o deshacer… o simplemente: dejar de hacer.
Cabezas marcadas con signos caos y cabezas marcadas con significados universales que parece nadie entender. La finalidad para muchos siempre fue… cambiar el mundo, con su existencia o con su desaparición. Haber destrozado un poco del malformado universo o dejar paisajes imaginarios esparcidos por las mentes de algunos.
La costumbre encubierta de supervivencia y el olvido traspasado por el alma… el veneno cotidiano de la resignación a esperar siempre algo que no existe.
Pagar el precio por sentir el valor para levantarse e irse contra la corriente sin padecer miedo o cansancio parece ser un contrato, vender el alma sin pago, apostar el pellejo sabiendo siempre haberlo perdido.
¿Se habrán acabado los héroes? Los que cantaban con voz temblorosa, los que hablaban con firmeza y seguridad, los que dibujaban sus sueños en lienzos reales, los que realmente cambiaban el mundo…

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miércoles, diciembre 29, 2004

Un mal mortal

Con a tenue luz de un invierno frío, alguien recitaba cierto poema que me hacía perderme en un mal mortal para una persona como yo.
Hay muchas cosas en las que nunca he creído, hay muchas cosas en las que nunca creeré. Sé que cuando creo… poseo un poder maravilloso de fe que poco a poco se va desvaneciendo hasta confundirse con la realidad, algunas veces suelo olvidar aquel milagro de fe… otras tantas el coraje me vuelve una loca pensando en que nunca hay que desear tanto… porque suele ser pretencioso… a veces, las pretensiones nunca llegan a nada… son el peor fracaso de un sueño mal soñado. Otras veces (la mayoría) siento un dolor en el pecho, una herida sangrante que se abre cada vez más sin poder cerrarse…Me he prometido a mi misma… no volver a sentir ese dolor.
Y en las líneas de aquel poema, oía claramente una condena tan dolorosa como fatal.

Porque en el silencio más fino siempre he callado,
porque tantas veces he soportado el más tembloroso e insoportable silencio.
Porque lo he buscado,
y también por qué me he ido,
porque he aprendido de la metamorfosis
y en el silencio, de nuevo, he aprendido a olvidar.

Mi corazón me dice que ya no hay lugar para buscar…
que no encontraré… que pare de luchar.
Y en la locura, estoy sola, siempre sola
tratando de compartir un poco de mi alma,
fingiendo ser un superhéroe que no ha de romperse por dentro jamás.

¿Me preocupa el amor?
He vivido al día, porque no he podido hacer nada más que eso.
Y por eso siempre me estoy yendo
a todas partes, a nunca jamás y a ninguna parte.

He esperado hasta confirmar que ninguna espera será siempre suficiente,
porque probablemente la mayoría de las búsquedas sea siempre para nunca encontrar.
Y tal vez sea porque siempre busco un poco más…insaciable por dentro,
como un baúl que contiene en el fondo un abismo, un hoyo negro,
donde nunca nadie se atreverá a entrar…
donde nunca nadie podría describir lo que ahí hay.

Y probablemente estoy condenada a estar sola,
con mis serpientes como brazos,
rodeando mi cuello hasta asfixiarme.
He perdido el sueño y la esperanza
y con ello paso en vigilia con la maldición de un cocodrilo.
Evocando sueños del pasado porque mis sueños no van más allá,
no me he atrevido a soñar en futuro porque podría nunca existir…

Algunos nos llaman locos,
porque hemos perdido a dios y al diablo,
los dejamos sueltos para que se fueran al carajo.

Y no he dejado mi cueva,
y me pongo a cazar fantasmas…
del presente y del pasado.
Me he hecho amiga de mis monstruos
y algunas veces puedo charlar con ellos.
Sé que nunca se irán…
se que seguirán ahí esperando a festejar mi propia mierda.

Y, ¿ustedes creen que lo saben todo?
¿creen que amarán a perpetuidad?
¿creen que conocen los secretos de la vida?
¿creen que se escapan de dolor?

Pues yo probablemente no sepa nada con plena certeza…
pero he tratado de retener lo que siempre ha de irse…
porque he guardado el olvido en mi memoria…
y porque probablemente he intentado con todas mis fuerzas,
sentir ese amor del que todos hablan.

Y sí,
acostumbrada al vacío…
ustedes lo ven en mis manos siempre solas,
con la muerte atravesada en mis pupilas,
en silencio,
aún cuando saben que lloro en silencio y a solas.

Pero hay días…
días en los que me levanto y espero,
vuelvo a engañarme
y me dejo soñar,
y entre el sueño y la siempre agonía…
voy por la vida
… la "hermosa" vida.

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Cuando la esperanza se convierte en una muerte lenta... la agonía de un soñador

Y tal vez sí, mi sentimiento favorito sea la esperanza.
Hoy creo que mi corazón y mi alma están enfermos de esperanza.
Agonizar por la esperanza sentida es el peor mal que pueda habitar en un ser humano, hay que aceptarlo.
Sucumbir ante el deseo es la muerte más próxima que le queda a los soñadores.
Hay quienes nunca han deseado y están cubiertos bajo un manto protector que les proporciona todo para vivir con la única condición de no desear jamás. Ellos conformes han seguido su vida, lo han tenido todo… el deseo, no pasa por su cabeza, por su corazón, ni por su alma.
Hay algunos que nacieron con el don de desear y han pagado con deseos el precio de estar vivos.
No tener nada significa poder desearlo todo, perder el control cuando sabes que cualquier cosa que desees puede ser real y sufrir la cruel frustración de sentir que no se ha desear suficiente para obtener lo deseado.
Si he deseado la noche para lapidar el día, si he aniquilado la esperanza para sentir la fe, si he deseado no necesitar nunca a nadie para poder contar con ellos… si he deseado que el tiempo pare y en una prisión de carne me he aferrado a no crecer…no sé si aún he aprendido bien a usar el poder de desear. No sé si realmente lo quiera usar más.

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viernes, septiembre 24, 2004

Lloraba tanto cuando era niña, tanto y sin entenderlo… me dolía el alma, la que me lloraba como si una profecía amenazadora le aballestara las entrañas.
Solemos pensar que de adolescentes y niños todos tienen la certeza y los sueños utópicos de querer cambiar al mundo. Y un buen día, el comportamiento típico del hombre es superado con la edad y el tiempo y uno queda curado.
Probablemente me haya permitido soñar con terminar con el hambre en el mundo y detener una guerra, todo parecía sencillo a una mirada vivencial inexperta.
Pensé que no debía olvidar esa furia de la utopía que un día se hace una ráfaga de emociones. Pensé que la pasión no debía ser hurtada nunca y mucho menos ultrajada por el tiempo que se abalanza contra los sueños enfrentándolos cruda y tristemente con la realidad.
Pensé que podría recordarlo todo y seguir llorando y un día…un mal día, lo olvidé, desperté, abrí los ojos y no noté que mis sueños, la pasión y el espíritu de lucha se me habían salido por la boca tras el impulso de un suspiro… los dejé salir y se mezclaron con el aire, el aire se adueñó de ellos y no me los ha devuelto más.
Y así, pensé que la tragedia era normal y me alegré de ella, pensé que llorar ya no valía la pena por el inmenso dolor que me dejaba sentir siendo yo un ser tan fuerte y ordené no exponer nunca más mis lagrimales a la luz… les negué a mis sueños su tan buscada y socorrida realidad por temor a la lucha en vano y el temor a la decepción de nunca más soñarlos tras el fracaso… y ese mal día perdí la pasión.
Ni el aire, ni el agua circulaban por mis venas, la sangre se me había secado y mi corazón de cuerda no se detuvo porque nunca se dio cuenta que debía dejar de hacerlo.
Un buen día…(que por cierto también era malo) la depresión me ahogaba… cuando uno pierde tantas cosas sólo te queda el luto y la tristeza y la tristeza siempre se adueña de todo lo restante. Creo que me rendí de una manera inconsciente donde la nada me mantenía sometida. Pensé que era normal y lo asumí, lo pregoné y hablé con él.
Él me miraba y yo me jactaba de mis estúpidos y míticos recuerdos…entonces le dije: "de niña lloraba por cualquier cosa, por el hambre y la guerra, lloraba porque quería cambiar el mundo y porque creía que podía hacerlo, pero un día entendí que no podría hacerlo, que nadie lo haría."
Él, me miró silente, guardó silencio y en un tono que no era déspota pero podría haberlo sido… me dijo: "yo aún lo creo, yo sé que puedo cambiar el mundo".
En ese momento las paredes comenzaron a caerse y quise matarlo, cortar de una mordida la yugular y beber esa sangre que lo hacía decir con una frialdad escalofriantemente segura, que podría hacerlo. El peor de mis sentimientos se engendró cuando lo miré a los ojos y supe con plena confianza y seguridad que podría hacerlo con el simple hecho de desearlo.
En ese momento quise escapar, ese día después de años noté todo lo que había perdido con un suspiro… supe que su ausencia y el vacía no me incomodó, que por el contrario… me dio una vida más cómoda y tristemente estable.
El vacío te hace pensar tantas cosas que le pierdes el miedo a la vida, nunca nada podría ser peor… nunca nada podría ser mejor… porque la nada es equivalente a seguir respirando y deambulando con un corazón de cuerda que espera silente su turno de parar. Y entonces sientes un dolor infinito que te recuerda cada instante que has perdido la vida, que la dejaste ir, que jamás volverás a arriesgarte, que no volverás a envenenarte de esa pasión enferma de desear, soñar, luchar, vivir y atreverse.
El tiempo se hace más corto, ya no existe el día o la noche porque la continuidad del tiempo no permite que los distingas. Comienzas a soñar sin sueños, a respirar sin aire, a sentir que nada siente el alma y la tristeza se alegra de ser la única sobreviviente.
Hoy sé que perdí la pasión que tanto lloré cuando la tuve… que la lloré y la quisiera llorar a lágrimas evaporadas si fuera necesario para recuperarla. Sé que ha ido al sótano más profundo y vive castigada porque la olvidé hasta negar su existencia, que la pobre pasión ha sufrido el desacierto más grande de un alma…abandonarla… saber de su existencia y sufrimiento y al mismo tiempo pretender que no le pasa nada cuando se agoniza cada minuto después de de un nuevo suspiro de resignación. Que no me devuelve lo que me ha quitado y me recuerda el vacío que de un tormento resignado a ser sufrido y no superado… la triste costumbre de la ausencia.
Quisiera creer que el mundo se acabaría en la lucha por devolverme la pasión… quisiera creer que lucharía y aún no creo tener el valor de levantarme en armas y cambiar el mundo, mi mundo y luego el tuyo…
Si necesito un poco de fe, ya lo sé, si necesito un tanto de valor… también lo sé. La tristeza ya no me alcanza para solaparme el fracaso de un alma a la que mi conciencia y mi poca fe le han negado la razón de su existencia…la de cambiar al mundo.

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jueves, marzo 04, 2004

Recuerdo que cuando era una adolescente; en esa etapa donde el duelo es constante y estorboso, donde todo cobra significados extraños y donde las cosas han dejado de ser lo que aparentaban ser, platicaba siempre con una amiga, ambas siempre nos cuestionábamos si éramos las únicas sufriendo esa etapa de posible incomprensión…con esa dura lucha interna de comprender el mundo y aceptarlo. Después de algún tiempo…te miras diferente y te sabes diferente…algo sucedió en el proceso de vida que las cosas que existían en una realidad concreta parecían no siempre ser las indicadas para vivirlas o elegirlas como opción.

En ese momento asumes que eres diferente y que el mundo no se detiene…sin embargo, uno tiene la falsa idea de que tiene que seguir adelante como los demás lo han hecho… esmeramos en terminar la escuela y en estructurar un plan de vida…Esperamos demasiado para el futuro y nos enfocamos en gastarnos el presente.
Posiblemente todo lo que se supone que debí hacer, lo he tratado de hacer de la mejor manera posible…me olvidé de las diferencias y quise una vida como la de todos…Me compre una vida con la escuela terminada y una trabajo en el que me esperan a las 8…me compre unos planes y algunos proyectos que encajaban con la realidad.

Hoy, me doy cuenta que no he dejado de ser la misma adolescente de hace años y que sigo adoleciendo sentir la abrumadora diferencia que existe entre algunos que me rodean y yo…y tal vez podría decir…entre ellos y algunos de nosotros…Probablemente Huxley tenía razón…tal vez no estén definidos los hombres Alfa, los Betas y los Gama…sin embargo…hay hombres que nacieron con una vida planeada completamente feliz y llena de direcciones perfectamente establecidas…habrá hombres que habrán nacido para ser hombres de lucha sin triunfo…habrá los que existen para soñar, para ser trotamundos, algunos otros habrán nacido para guardar silencio y así consecutivamente.

Me pregunto porqué nosotros, siempre tratamos de ser lo que no somos, el saldo final siempre es negativo…en algún momento tienes aquello que no querías, pero que determinaste que sería una buena opción tenerlo…y posteriormente te das cuenta que no lo quieres porque no te llena por dentro.
Probablemente, podamos cambiar de vida, pero no dejamos de ser quienes realmente somos…a veces hay que escuchar la petición en turno del alma y tratar de sacar adelante los sueños por muy escabrosos que los parezcan.

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jueves, febrero 19, 2004

¿Qué pasa cuando un día te levantas y te das cuenta que no quieres tu vida?¿Cuándo haciendo un recuento rápido…notas que has elegido todo lo que no querías para ti?
Me he comprado una vida estable…no muy cara por supuesto, el precio que pago por ella es poco. Bajo mensaje subliminal también he comprado la obediencia y la estabilidad.
Me compre un trabajo de 8 a 2:30, que me mantiene ocupada y me garantiza que mañana y después de mañana estará ahí esperándome para servir a cuanta gente pueda de la manera más rápida y eficiente. No me desagrada lo que hago…sin embargo…no hay esfuerzo…ilusión…retos o propuestas...
No sé si mi cerebro se ha vuelto mi propia prisión…con un celador que me permite soñar y controlar al mismo tiempo mis fugas…Que me alimenta de cotidianeidad y me advierte que no debo soñar mucho porque es malo para el cautiverio.
Me estoy acostumbrando a no pasar mis propios límites…ya he diseñado donde están cada una de esas paredes imaginarias y he hecho un listado de los horizontes que se me ha permitido mirar y he evitado mencionar la existencia de los demás muros para que mi celebro no se sienta tentado o olvidarse de su propia existencia.
Algo debió salir mal, pues siempre he tratado de caminar en sentido contrario a dónde ahora estoy…y ahora que me percato que he llegado justo al lugar donde no quería estar.
¿Qué se hace en estos casos? ¿Se avienta la propia vida al abismo y se sale corriendo tratando de no volver la mirada atrás? ¿Se planea la escapatoria hacia cualquier otro lado? La peor pregunta es: ¿tenemos el valor de decir? ¡HASTA HOY! Olvidar el pasado y ¿volver a empezar?
Hacen falta muchas otras cosas más: la pasión desenfrenada que significa tener fe en los sueños y las utopías…en darse el lujo de soñar realidades…de materializar metas…de ir más lejos sin legar de nuevo al mismo punto…donde uno compra un trabajo, una vida simple y cotidiana y se olvida de sí.

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viernes, noviembre 28, 2003

LA INTERPRETACIÓN DEL FRACASO

La pregunta clave es: ¿qué se hace después de caer? ¿A dónde van todas esas ilusiones puestas en una meta o en un sueño? ¿Por qué adentro se siente venir el fin de nuevo otra vez?

Bajé mi cabeza, preferí mirar al piso y detenerme a pensar. Ojalá pudiera dejar de pensar....

MANUAL DE USO FRENTE AL FRACASO....
Usted ha perdido algo y siente frustración...tome la calma e inpregnela en el dolor que llevan en el pecho hasta que se adormezca...cierre los ojos y pretenda abrirlos de nuevo sin que nada hubiera pasado...no se detenga a pensar...haga todo menos pensar.

Ubique el momento de fracaso... y decida:
1. Darse la vuelta y no volver a mirar atrás... finja nunca más haber experimentado la situación antes mencionada.
2. Situese frente a un engaño... todo ha sido parte de un juego que aún no ha acabado... el fracaso puede ser la tan sólo la invitación a la guerra... enfrentarse al dolor y usarlo de arma...

Advertencia: Nadie se hará responsable del mismo fracaso sufrido una y otra vez... no existe indicador parar detener la lucha... en algunos casos, cualquier lucha es absurda... si persisten las molestias, abandone como pueda el sentimiento de dolor y finga nunca haber experimentado el fracaso.

La pregunta siempre es: ¿dar vuelta a la hoja? ¿luchar contra un enemigo que es uno mismo? ¿entregarse por completo a la corriente y esperar?

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viernes, septiembre 26, 2003

Hoy vivo un periodo grave de misantropía declarada y aceptada por mí misma sin juicio alguno.
Tal vez, no sea precisamente odio lo que hay en mí, pero he preferido amablemente hacer una línea y guardar distancia de los demás.
Los demás, probablemente, no sean responsables de lo que me sucede...sin embargo...su responsabilidad radica en que nadie ha notado lo mucho que me duelen algunas cosas de las que ellos forman parte. No podría culparlos de mis terribles sentimientos, pues de la totalidad de mis sentimientos, la única responsable soy yo, pues por voluntad propia he decidido cuanto querer a la gente, cuanto extrañarla, cuanto admirarla y cuanto he usado la ensoñación esperando vivir una vida que sólo existe en mi cabeza.
Dependiendo todo de mí, he decidido que es más sencillo mantenerme al margen...que empaparme de los demás...la disculpa y explicación suena fácil y cobarde, pero me declaro culpable de haber creído en los demás y haberme equivocado una y otra vez...entonces acepto también que decidí marchar por el camino difícil, ya me canse...ya me decepcioné y a la chingada.
Y no culpo a nadie, aquí la única culpable soy yo; y porque estoy harta lo expreso...finalmente que pueden pensar de mí? que la amargura me corroe? que he decidio morir socialmente? que no puedo evitar ese odio mezclado con asco que en ocasiones me provoca la gente que me rodea. Tal vez lo piensen, lo murmuren o lo digan, pero hay algo certero...ya me cansé de mis propias máscaras...de ser buena, sociable, tolerante y tonta...no seré lo contrario simmplemente he olvidado donde dejé la disposición y me he detenido a preguntar si alguien ha notado lo mal que me siento.

Hace dos días, me encontraba con una cadena atada a una computadora de bolsillo haciendo una presentación a unos 'jóvenes' para invitarlos a formar parte de un grupo...cuando digo jóvenes me refiero a una edad aproximada de 12 años... pues bien, vi a solas la presentación y me reí mucho...después caí en la cuenta y sentí mucho dolor. La presentación estaba hecha con frases aspiracionales y profundamente vacuas...las imágenes demostraban la mayor infelicidad, injusticia y dolor que pueden ser transmitidas por una foto...y al principio pensé que tal vez podría funcionar en aquellos jóvenes que venían a cambiar el mundo.

Poco a poco se fue llenando la sala y yo sólo los miraba con cierta curiosidad...en ese momento pensé que Mafalda tenía mucha razón...vivimos la vida al revés...deberíamos nacer ancianos saliendo de un ataún desde dentro de la tierra para ir rejuveneciendo...tener 60 años, voltear la cara y saber quien es el amor de tu vida porque lo ha sido siempre...pasar los útilos días y llegar a los primeros de un amor que al rejuvenecer se olvidará porque la inexistencia se apoderará de él...llegar a la juventud parapara encontrar los excesosy así llegar a la inocente infancia para terminar en el inico, en el vientre de una madre...en la casualidad de el tórrido encuentro de un óvulo y un esperma...en la distancia...en la nada y finalmente en la tranquila inexistencia. Pero no...todo lo hemos hecho al revés y tengo que aceptar que la adolescencia es una etapa horrible.

Volviendo a la sala...los jóvenes poco a poco se fueron sentando...los encargados les hablaban tratando de llegar a sus conciencias y ellos vocíferaban, susurraban y cerraban sus oídos (ni que decir de sus almas), entonces empezaron la presentación...como si fueran retrazados mentales...les explicaron una a una cada diapositiva...luego volví a poner la presentación con una canción de fondo que la televisión ha malbaratado, pero que en realidad es hermosa... yo tenía un nudo en la gargante entre ver a los ancianos abandonados...los niños desnutridos y sin casa, los niños explotados, la guerra y esas mamadas de las que está lleno el mundo...y ellos no se inmutaron...la diferencia entre ellos y yo...es que hace mucho tiempo que perdí la fe en cambiar el mundo...y se supone que ellos tendrían aún esos sueños, ilusiones y demás jaladas adolescentes a flor de piel...pero me equivoqué...no participaron con fuerza y sus voces no eran ni sinceras y mucho menos auténticas...entonces la narradora del evento hizo uso de la palabra I N D I F E R E N C I A...y nadie supo a ciencia cierta el significado...eso realmente me sorprendió, pues no sólo no conocen el significado...ejercen la indiferencia todos los días y nadie ha tenido el detalle de presentarselas...no lo han notado...no les importa...su hoy es lo único que tienen, pasarla chido y mirar con lástima esas fotos...lo único que les queda es compadecerse de los demás con suma indeferencia... salí de la sala pensando desde cuando me duele la indiferencia a mí y fue hace más tiempo de lo que ellos podrían imaginarse.

Hay un hombre sentado en una habitación muy pequeña, frente a él hay dos puertas...una que dice:
NO SALIR
y otra que dice:
NO ENTRAR

hay que elegir...

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